No eres tú el que está mal, es el/la acosadora

No eres tú el que está mal, es el/la acosadora

Nadie tiene poder para humillarte, porque cuando alguien acosa solo es una manifestación de si mismo, de su miedo, de su inseguridad… no está hablando de ti esta hablando de si mismo, se está atacando a sí mismo a través de ti porque tiene demasiado miedo a enfrentarse a sus propios miedos, a su propia liberación.
 
Pese a todo, los testigos de los abusos son los importantes en esta historia porque son ellos de los que depende que las bravuconearías de esos niñ@s asustados no causen un mal mayor en los demás. Si ves abuso, no te calles, no mires para otro lado. 
 
No te sientas víctima si abusan de ti, a ti no te pasa nada, es el que abusa el que tiene una tara. Eso si, no calles, no escondas, ni protejas al débil que te acosa, compártelo con tus padres, profesores, compañeros… seguro que entre ellos encuentras algún valiente que te ayude, que le ayude a él/ella poniéndole límites.
Tú eres un ser perfecto, y lo que te hace diferente es tu mayor valor. No creas a los que se sienten seguros cuando todo es igual, según las normas de vete tu a saber quién, y que no soportan que algo salga de su control y de su dominio. Tu diferencia les hace sentir más inseguros porque probablemente no tienen ningún talento al que aferrarse, porque seguramente nadie les ha dicho que son válidos o se lo han dicho demasiado y sin sentido, Yo te lo digo a ti ahora, eres valido/a, eres hermoso/a, eres único/a y nadie tiene poder para quitarte tu belleza porque reside dentro de ti y ahí nadie puede entrar si tú no le dejas. No dejes entrar a los que no se lo merecen, no cierres la puerta a los que te aman.
Eres un tesoro para la Vida, hónrate, cuídate, valórate, no te pierdas en los ojos de los demás y menos en los de aquellos que tienen unas gafas oscuras de miedo desde que lo filtran todo. Recuerda, no están hablando de ti, están hablado de su miedo. Solo quien tiene miedo puede ser agresivo. Mírate a los ojos, mírate a ti, deja de mirarle a él/ella y, eso sí, busca ayuda, busca protección, porque la mereces. Y si no encuentras, aquí estamos, nosotros te escuchamos.


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