Caos y evolución

Caos y evolución

La vida se compone de ciclos, nacimiento, desarrollo, creación y muerte; amanecer, día, atardecer y noche; las estaciones que provoca la orbita cíclica de la Tierra alrededor del Sol, la danza permanente entre la luz y la oscuridad y así otros muchos ciclos que nos rodean, con sus procesos y polaridades. 

Hoy quiero hablar de los ciclos entre la estabilidad y el caos. Sabemos que nuestra mente, nuestro ego, busca siempre la seguridad en lo estable, lo conocido, lo predecible, lo que puede controlar. Pero en la seguridad y en la estabilidad no hay Evolución, si echamos una mirada a nuesta vida ¿Cuándo hemos tenido un proceso de evolución interesante cuando nos sentíamos cómodos y bien? Seguramente nunca. El dicho “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” es propio de esta parte de nosotros que busca mantener las cosas como están porque mejor no arriesgarnos a abrir alguna puerta que pudiese poner en peligro nuestra seguridad y bienestar superficial. 

Hay otra parte en nosotros para la que la prioridad es nuestra evolución, que alcancemos nuestro máximo potencial y nuestro máximo gozo en esta aventura que es la vida. Es una parte profunda, que podemos llamar alma, que busca que transitemos el camino más importante en nuestra vida, aquel que nos lleva a alcanzar la verdad y la dicha más profunda. Cuando no la escuchamos, cuando estamos manejados por el miedo, parece que se sirve del caos para hacernos despertar. 

Está claro que el que al que más le gusta la estabilidad y la seguridad es al miedo, cuya función es manetenernos alejados de cualquier estímulo que ponga en riesgo nuestra supervivencia. Así que si te descubres buscando permanentemente seguridad ten cuidado porque es muy problable que estés siendo manejado por tu ego. El miedo no te va a llevar más lejos de donde estás ahora, desde el miedo nunca descubrirás nuevas experiencias que te llenen el corazón. El miedo siempre te va a querer estancado en la misma situación cómoda pero ya sabes lo que pasa cuando algo se estanca, se pudre. 

La esencia de la vida es la evolución y tu alma no va a permitir el estancamiento así que empieza a generar un empuje hacia el movimiento al que puedes responder de dos maneras:

  1. Observando las señales, rindiéndote a tu proceso evolutivo, a tu misión vital, manifestando esa idea del maestro “Hágase en mi tu voluntad”. Entonces la evolución se produce suave, en una espiral ascendente no exenta de dolor en ocasiones, pero un dolor que pasa rápido para abrirte los ojos a nuevos estados de mayor satisfacción que los que habías vivido hasta entonces. 
  2. Gobernado por el miedo rechazas ese movimiento hacia lo desconocido, entras en una lucha y tu ego genera resistencia ante lo que es. Entonces ese movimiento se transforma en un bucle, un circulo vicioso en el que tu mente genera pensamientos llenos de miedo, utilizando tu energía para evitar la situación qie genera malestar. Paradógicamente eso te mantiene en una situación de permanente inseguridad y malestar, convirtiendo el dolor puntual en sufrimiento permanente como ya veíamos en otra ocasión.

Porque cuando tomas esta segunda opción el alma, que es generosa, te ofrece una y otra vez la oportunidad de evolucionar poniéndote en situaciones parecidas a la que tratas de evitar. Seguramente has comprobado muchas veces, tanto en ti como en los demás, que aquello de lo que huyes lo atraes, aquello que rechazas te acaba gobernando la vida, aquello que más quieres mantener alejado es lo llega a tu vida una y otra vez. Y esto no es casualidad.

Para evitar que te estanques el alma hace uso del caos, esas situaciones de las que no puedes escapar o que te provocan tanto malestar que necesitas hacer algo diferente, necesitas dar un salto cuántico y salir de lo que habías estado haciendo hasta ahora para generar nuevas estrategias, salir de lo fácil e inútil para conectar con tu máximo potencial. Porque la vida te puede poner caos en el camino pero nunca te podrá una situación que no tengas capacidad de afrontra y superar. 

Si somos sinceros con nosotros mismos podremos comprobar que tras los momentos de caos ha venido siempre la evolución más intensa, los cambios más importantes de nuestra vida, aquello que nos ha permitido crecer de verdad. La clave para que la evolución se produzca es transitar este caos desde la coherencia interna, desde la rendición a lo que es, aprender a respetar que nuestra naturaleza biológica está en permanente transformación, que somos seres dinámicos y que nuestra vida es una permanente evolución hacia un destino particular y sagrado para nosotros.  Cuando dejas de defenderte y tránsitas el caos desde esa coherencia, desde la intención de evolucionar, desde la consciencia de que la vida, la evolución y el universo son más grandes que tu individualidad y sus deseos egocéntricos, entonces el caos se resuelve llevándote de nuevo a un momento de estabilidad, de paz, de bienestar. Pero no la alegría o el bienestar que sientes cuando consigues algo desde el ego, sino una sensación cualitativamente diferente, una sensación de dicha interna que invade todo tu cuerpo, una sensación que te proporciona la certeza de que todo tiene un sentido, de que todo es sagrado en tu vida. A través del caos has rendido tu ego y has conectado con tu esencia. Y entonces, seguramente por unos instantes, sientes en el corazón el bienestar y el gozo del que han hablado los místicos, una dicha cualitativamente diferente, es una sensación de totalidad, de sentirte conectado con un propósito mucho mayor que tú y que hace que por un momento el mundo de igual, porque estás flotando en una sensación difícil de explicar que te conecta con todo. 

La vida también tiene un componente puramente material así que tras esa experiencia que al principio suele ser muy fugaz vuelves al mundo real, a la percepción dual y a los juicios de la mente, pero ya has probado la miel de la verdad, has estado conectado con tu corazón y te has sentido parte de todo a tu alrededor. Ahora ya no hay vuelta atrás, no te puedes conformar con lo de antes porque has sentido algo más real que lo que antes pensabas que era la realidad.

Hay un comentario muy típico en pacientes, o en terapeutas cuando volvemos a tener que entrar en caos, esta frase es: “Eso ya me lo he trabajado”. Cuando trabajamos bien una situación vital ese evento seguramente se pone en coherencia y nos ayuda a dar un salto evolutivo, pero si se produce más caos en la misma situación particular nos tenemos que dar cuenta de que todavía hay algo que resolver ahí. Quizá en un primer momento solo estábamos preparados para resolver y tracender la situación de una manera limitada, que la vida nos lo traiga de nuevo significa que ahora es el momento para dar un paso más, seguramente ahora tendremos recursos que nos permiten resolver de una manera más profunda aquello que nos limitó y una vez alcanzada esa liberación expresar de una manera más profunda nuestro propósito en la vida. Porque aunque en un primer momento no sepamos el significado del caos que llega a nuestra vida y, aunque nuestra primera reacción sea rechazarlo, el caos está ahí al servicio de la evolución, de la vida, del amor.

En resumen, no existe la casualidad en nuestra vida. Atraemos, consciente o inconscientemente, aquello que es bueno para la evolución y las personas que se pelean contra lo que atraen vivirán momentos de permanente tensión, de ansiedad, de sufrimiento. Rechazar el caos produce más caos porque, nos pongamos como nos pongamos, no podemos no evolucionar, somos seres dinámicos en permanente giro y evolución. Sin embargo, si me conecto con mi corazón y me dejo guiar por él sabiendo que la vida nunca te pone una situación que no puedas resolver, lo trascenderé alcanzando un estado evolutivo mayor. Y entonces coomprenderé ese otro mensaje del maestro “La verdad os hará libres” y el gozo interno de la evolución me llenará por completo, porque el verdadero bienestar no está en la comodidad de evitar el dolor sino en conectarnos con la fuente de Amor que somos. 

Recuerda, donde hay amor no puede haber miedo.

Antonio de Dios González

Entrevista a Antonio de Dios sobre el caos y su sentido evolutivo



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