Foto by Diego Atoren

Prisión permanente revisable

La prisión permanente revisable es un tema que ha copado los debates en los últimos años y un tema tremendamente difícil para un psicólogo. Sobre nosotros debería caer la responsabilidad de evaluar si una persona ha comprendido y superado aquello que le llevó a atentar contra la vida o identidad de otro ser humano o si sigue justificando que la culpa es de los demás: la victims que provocó, la sociedad, su familia, etc. Desde mi punto de vista ésta es una de las claves más importantes, la persona se responsabiliza de sí misma y entonces se puede confiar en que podrá manejar sus impulsos o pone la responsabilidad fuera y entonces estará a merced de los estímulos externos y no de su decisión consciente.

Desde mi punto de vista, el problema más difícil al que nos enfrentamos en la revisión de la pena es que el psicópata es una persona muy manipuladora, capaz de mentir con tanta facilidad como solvencia. Así que cabe la posibilidad de que engañe al mejor profesional de la psicología diciéndole exactamente lo que éste espera escuchar. Este reto solo nos recuerda que es nuestra responsabilidad ser cada vez mejores profesionales, lograr una mayor especialización, mejorar nuestras técnicas de evaluación y minimizar la posibilidad de ser engañados, ya que cualquier error tiene o puede tener consecuencias dramáticas. El objetivo es que la persona capacitada para vivir en sociedad quede en libertad tras haber conseguido rehabilitarse y la que no lo está siga teniendo la oportunidad de poder hacerlo, a salvo de sus miedos o programas internos que no le permiten convivir respetando los límites de los demás.

Porque, desde la inocencia de alguien que no está en los entramados del mundo político, eso es lo que hay detrás de la prisión permanente revisable, una decisión en nuestros valores entre las garantías inamovibles para el/la agresor/a o la garantía de seguridad para las personas que se crucen con él/ella tras su salida de prisión.

Estoy completamente en contra de la cadena perpetua. Y totalmente a favor de que la justicia sea garantista, que se evite por todos los medios la condena de un inocente aunque eso haga que algún culpable siga libre. Pero alguien que se ha demostrado que es culpable y que los profesionales especializaos certifican que no ha cambiado… ¿Cómo dejarle en una situación que no puede controlar? ¿Cuál es el beneficio de poner en peligro a personas inocentes?

Estando seguro de que estoy opinando sobre un tema en el que la psicología tiene mucho que decir, que lo hago de una manera racional y con ánimo de mejorar aquello que sea mejorable en  nuestra sociedad, y con la experiencia clínica de que la venganza es absolutamente inútil para procesar una pérdida, comparto esta reflexión deseando escuchar y entender los motivos de las personas que opinan diferente a mi.

Antonio de Dios González



  1. Estoy de acuerdo contigo. Lo que me preocupa a mí de la ppr es el mal uso que se pueda hacer de ella también. Al final las leyes son interpretativas así que ya veremos qué pasa si está se mantiene…
    Y bajo ningún concepto estoy a favor de la cadena perpétua.
    El problema es que nos movemos sobre el filo de la navaja y es una decisión compleja porque o nos pasamos o nos quedamos cortos.
    Me sorprende en cualquier caso como en general la sociedad pide y opina llevados por el miedo, la angustia o el odio. Sin reflexionar. Lamentable aún más que la propia decisión.

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