El camino. Integración de la sombra

El camino. Integración de la sombra

Hoy ha sido día de caminar con mi sombra. De nuevo el tema surge en los primeros kilómetros del camino y me abre la reflexión a la importancia de observar y escuchar, por encima de juzgar. Nuestra mente dual ansía tenerlo todo bajo control y para ello etiqueta todo dicotómicamente: bueno/malo, seguro/peligroso, conocido/desconocido… tratando de permanecer siempre cerca de aquello conocido, comprobable, seguro y que garantice el amor de los demás. Me doy cuenta de como he intentado agradar a los demás buscando expresar sólo mi luz y, paradójicamente, eso siempre me ha llevado a mi oscuridad. En este mundo material en el que vivimos todo está en equilibro así que a más luz siempre más sombra, es inútil luchar contra ello es una ley que gobierna nuestra vida en el plano más denso de la materia, creada por átomos que tienen un perfecto equilibro entre sus polaridades positivas (protón) y negativa (electrón).

Mi compañera Mariela Mazza que está estudiando este tema nos comparte sus reflexiones:

NUESTRA SOMBRA

Desde los 17 años que estoy inmersa en el mundo del crecimiento personal, cursos, libros, carreras y formaciones, años y años de terapia que me brindaron un mayor conocimiento de mi misma… y, sin embargo, debo confesar, que lo que más me a costado asumir es el concepto de “sombra”. 

Ser consciente de que aquello que juzgo, critico o detesto en los demás, no es más que una parte mía interna y proyectada al exterior ha sido tan escalofriante como revelador… 

Nuestra sombra no sólo nos muestra aquello que nos incomoda y nos desagrada, sino que también se conforma de aquellas virtudes y potencialidades que, ya sea, por nuestro entorno o crianza, no llegamos a desarrollar, aquellas cualidades maravillosas que nos acercan a nuestro Ser Esencial. 

Y entonces, ¿Que nos muestra nuestra sombra? Aquellos rasgos personales que o bien hemos negado por inaceptables, o no hemos podido desarrollar por nuestro entorno o cultura.

Carl Jung, decía que el hombre se pasa la mitad de su vida tratando de construir un ego, para luego, pasarse la otra mitad tratando de trascenderlo… por lo que el trabajo con la sombra nos encuentra cuando ya hemos vivido unos cuantos años y creemos que nuestra vida es segura, con estructuras firmes y estables… y entonces algo sucede que pone todo patas para arriba… por lo que las crisis se convierten en maravillosas oportunidades de lo profundo, es decir, aquello que se esconde más allá de lo aparente. 

¿Cómo identificar nuestra sombra?

Una forma muy sencilla es observar aquello que me encanta o detesto de los demás, la sombra no es tibia, no actúa en aquello que me da igual, habitualmente se esconde detrás de una reacción exagerada con respecto a algún tema o a alguna persona. Es muy probable que nuestra mente intente justificar de manera racional nuestros comportamientos, nuestras criticas y juicios, claro que existen causas que necesitan nuestra voz, y nuestro enfado es una gran fuerza movilizadora del cambio… pero el trabajo con la sombra es algo mucho más profundo, es intimo y personal, es incomodo y doloroso, porque debemos plantearnos ¿Qué habita detrás de mi reacción o sentir exagerado? Aquello que me desborda, aquello que nos saca de nuestro centro y nos impide pensar con claridad, allí es donde se manifiesta nuestra sombra. 

Abrazar nuestra sombra es comprender que el mal del mundo también habita en nosotros, si soy consciente de esto, si asumo mi parte de responsabilidad, entonces soy libre para elegir, sino los enemigos externos se multiplican, nos volvemos rígidos e intolerantes y la verdad se convierte en “nuestra verdad”, alejada completamente de la realidad y del entorno, dejamos de ser empáticos y poco a poco perdemos la capacidad de ser sensibles al otro y a sus circunstancias…

“Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz, sino haciendo consciente la oscuridad”

Carl Jung. 

En realidad, integrar la sombra nos vuelve totales, cuanto más nos identificamos con nuestras partes luminosas más posibilidades tenemos de que aparezca en nuestra vida aquello que en algún momento tuvimos que ocultar. 

Como dice mi querida María José Álvarez, a nuestra sombra hay que invitarla a tomar el té y servirle las mejores pastas.

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Hoy ha sido también el día de dejar penas atrás, eligiendo caminar en ora dirección, y de recibir el regalo de una preciosa casa rural para mi solo, concediéndome toda una tarde de paz e integración.

Agradecido.



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