El Camino. Día de Compasión

El Camino. Día de Compasión

Hoy ha sido el día de la compasión. Desde muy temprano por la mañana acogiendo la tristeza de mi niño interior, en una conversación con él tratando de hacerle sentir seguro a mi lado. Cogiéndole de la mano para transitar juntos esa emoción a la que no hay que tener miedo, manteniendo el compromiso con el amor más allá de las circunstancias particulares que acontezcan.

Empezó el día con una niebla que cubría todo, parecida a esa tristeza que simplemente tienes que permitirte sentir sin perder la conexión contigo esperando a que se disuelva.

Efectivamente, la niebla se fue disipando mientras caminaba entre árboles. Me llamo poderosamente la atención la belleza del bosque así que conecte con mi corazón y pedí entrelazarme con ellos. Al conectar desde mi corazón con el corazón conjunto del bosque sentí bajo mis pies y a mi alrededor una sólida red de raíces que hacían que los arboles formasen un todo entre ellos, conectándose intercambiando información, jugando, haciéndose cosquillas, dándose soporte mutuo en una alianza de vida. Fui partícipe de esa maravilla y rápidamente me transporté a la misma red de corazones que forman las personas que forman o han formado parte de mi vida. Entendiendo que más allá del tiempo y la profundidad del vínculo formamos esa red de aprendizaje mutuo que nos impulsa a conectarnos entre nosotros. Especialmente con las personas importantes de nuestra vida, pero no solo con ellas, tenemos un pacto de ayuda para el crecimiento, aveces desde el amor, la pasión y la complicidad, a veces dese el drama y el dolor, según lo que necesitemos par cumplir el propósito evolutivo.

Con esa comprensión la calidad de mi compasión aumentó todavía más estimulando el amor que reside en m corazón que vibraba en la frase ‘yo soy tú, tú eres yo, somos un todo”. La compasión acabo de transformar la tristeza en admiración y agradecimiento, con las que viaje el resto del camino.

Admiración por la belleza de los paisajes, me fascinan los paisajes verdes y su contraste con el azul del cielo, por la vida desconocida de los árboles,

por esas dos personas mayores que ayudadas por sus bastones van pasó a paso superando sus supuestos límites, por la familia que viaja con niños pequeños que van superando sus quejas, cansancio y caprichos de su mente, por la persona con sobrepeso que no se cree que no pueda y por cada una de las pocas personas con las que he coincidido hoy en el camino, cada una con sus historias, sus intenciones, su evolución… dice el dicho que si conociésemos la historia de nuestros enemigos serían menos enemigos.

Agradecido por poder vivir esta experiencia, por los mensajes de apoyo, ánimo y recomendaciones que me llegan. Es curioso, estoy haciendo el camino en soledad pero mucha gente se está apuntando a venir conmigo desde esa parte cuántica que permite nuestra red de corazones unidos. Agradecido a mi equipo, a mi familia, agradecido por todo. Eso es lo que te regala entrar en compasión, que entiendes que todo es perfecto.

Agradecido a mi cuerpo que ha respondido bien a la exigencia de la etapa de hoy, la más larga de las que me quedan y con el cansancio acumulado de ayer pero que ha pasado volando y sin dolor. Agradecido a mi mente por permitirme el silencio durante muchos tramos y a la conexión con ese niño interior que me sigue enseñando cosas sobre mi.

Agradecido a las personas que me retan porque son una grandísima ayuda para seguir girando y es fantástico que puedes seguir amando más allá del desencuentro.

Y mañana… pues mañana ya veremos

Entrando en una cueva vegetal


  1. Qué grande Antonio gracias por compartirlo!
    Un abrazo inmenso

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