Todo lo que odiamos en los demás son los aspectos que no aceptamos en nosotros mismos

Todo lo que odiamos en los demás son los aspectos que no aceptamos en nosotros mismos

Esta es, sin duda, una de las frases que más polémica suscita en los cursos en los que se trabaja el autoconocimiento y la autogestión. ¿Cómo voy a ser yo igual que fulanito? ¿Cómo voy a tener ese rasgo? Eso es imposible, yo no soy un egoísta, maleducado, irrespetuoso, asesino, etc. etc.

Supongo que descubrir a través del espejo del otro esos rasgos que rechazamos en nosotros mismos es una de las cosas más difíciles de admitir. Aunque también es cierto que cuando podemos aprovechar la ocasión para descubrir eso que todavía no amamos en nosotros mismos y empezamos a amarlo nuestro camino de evolución habrá dado un paso hacía delante de incalculable valor.

Así que, antes de seguir, te invito a que recuerdes ese rasgo de personalidad que tiene esa persona tan diferente a ti y que tú tanto detestas…

Todas las personas somos todo. Todas poseemos todos los rasgos de personalidad, todas somos egoístas y generosas, buenas y malas, abiertas y cerradas, tolerantes e intolerantes, agradables y agresivas. Todas somos todo y cuando admitimos esto somos libres para poder elegir que rasgo de estas polaridades manifestamos en cada momento.

El problema es que cuando rechazamos alguno de estos rasgos de nuestra personalidad entonces ese rasgo nos gobierna la vida y podremos manifestarlo en los momentos en los que menos nos gustaría hacerlo. Son palabras de mi maestro John Demartini, “todo lo que no amas en ti, todo lo que rechazas te gobierna la vida“.

¿Y por qué rechazamos aquello que somos? Pues seguramente porque hemos aprendido que algunas cosas son malas y que si las tenemos se convierten en un peligro para nosotros. Imaginemos que cuando somos niños nuestros padres nos han criticado severamente por ser egoístas, por no compartir nuestros juguetes con nuestro hermano pequeño, por ejemplo. Como desde nuestra dependencia como niños necesitamos de su cariño y aprobación para sentirnos seguros ¿Qué haremos con ese rasgo de personalidad? Pues rechazarlo, controlarlo y mandarlo a las más oscuras profundidades de nuestro ser. Nosotros no somos eso y de ello, para nuestro cerebro emocional más primitivo, depende nuestra seguridad y, en casos un poco más extremos, hasta nuestra vida.

Así creceremos rechazando nuestra parte egoísta y siendo, obviamente, muy muy generosos. Yo soy una persona generosa, no hay duda.

¿Y que ocurre cuando en nuestra vida nos cruzamos con una persona que está manifestando el rasgo opuesto, el egoísmo? Pues que al ver en el otro eso de nosotros que rechazamos nos recuerda que eso que hemos escondido profundo sigue perteneciéndonos y esa sensación, tan peligrosa, es la que rechazamos a través de atacar al otro. Es decir, atacamos en el otro aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Y con cuanta más vehemencia lo hagamos es que más nos rechazamos a nosotros mismos en él. Ojo, que podemos simplemente elegir que no queremos compartir nuestra vida con esa persona, de hecho, solemos elegir para estar a nuestro lado las personas que comparten con nosotros valores y características, mientras que rechazamos las que manifiestan rasgos opuestos. Pero elegir no compartir tiempo con una persona no es rechazar emocionalmente, y mucho menos odiar, a esa persona por “como es” ¿Se entiende la diferencia? Si odio a alguien o le rechazo con un componente de emoción muy fuerte esa persona está expresando aquello que no acepto en mi misma, me hace de espejo de lo que no me gusta y por eso agredo al espejo, a ver si rompiéndolo deja de mostrarme lo que no quiero ver. Si simplemente no me gusta algo de alguien y elijo no compartir mi tiempo con ella, pero sin emoción, sin rabia y sin que se me remuevan las entrañas en su presencia, pues está reflejando un aspecto de mi que acepto en mi pero que elijo no manifestar porque no está en mis valores.

A modo de ejemplo.

– “¡Yo si va Cristina no voy!”- gritó Rocío como queriendo que su tono de voz expresase todo lo que sentía. “Es una egoísta y siempre hay que hacer lo que ella quiere, si ella va al viaje no contéis conmigo”.
– “Pero Rocío, si es un viaje de empresa ¿como podemos dejarla a ella fuera?”- contestó Marta en un tono suave que quería rebajar esa tensión que sabía les llevaba a un callejón sin salida.
– “Me da igual, vosotras podéis ir si queréis, yo sólo digo que si va ella yo no voy, ¡no la soporto!”
– “Pero Rocío, si no pasa nada, si se pone tonta podemos pasar de ella e ir a nuestra bola”. Esta vez intervino Vanessa, aunque sin muchas esperanzas de solucionar algo que ya había salido mal otras veces.
– “¡Qué no tías, que yo paso! Qué paso de estar allí y que luego ella quiera mandar donde tenemos que ir o dejar de ir, que ya me conozco sus escenitas, sus gritos y sus chantajes. Yo paso y si vosotras queréis ir pues vosotras veréis”. 
Las palabras de Rocío no dejaban ni un resquicio para la duda, su opinión sobre Cristina era inamovible y todas sabían que si iban al viaje iban a tener bronca con ella para todo el mes, como mínimo. No ir al viaje era generar un mal rollo en el departamento que tampoco se podían permitir y, además, les apetecía ir.
– “Pero Rocío…”- Marta hizo el amago de hacer un último intento que Rocío cortó al instante alzando un poco más la voz.
– “¡Qué no! ¡No insistas! Si me voy de fin de semana es para hacer lo que yo quiera no para que alguien me esté diciendo todo el rato lo que tengo que hacer. Así que con esa yo no voy, no insistáis, ¡no seáis cabezotas!”

Es curioso como en muchas ocasiones al rechazar aquello que “odiamos” estamos haciendo precisamente lo mismo que estamos rechazando, pero claro, como lo hacemos nosotros no cuenta. Puedo criticar a alguien por ser egoísta sin darme cuenta del egoísmo que estoy manifestando al hacerlo.

Puedo manifestar abiertamente desde la plataforma por la tolerancia que hay que ser intolerante con la intolerancia… Claro, tengo muchos argumentos (o quizá justificaciones) para demostrar que mis ideas son buenas y las del otro malas y por eso hay que ser intolerante con ellas pero… ¿la otra persona no estará sintiendo lo mismo? El otro día en el muro de una amiga de facebook una persona comentaba con satisfacción y orgullo que había borrado a alguien de su lista de amigos porque sus opiniones eran “fascistas”. A mi me pareció curioso eso de eliminar a alguien por sus opiniones…

Cada vez que una persona me hace sentir mal me esta ofreciendo el regalo de observar ¿Qué me pasa a mi que eso me hace sentir mal? El día que podemos amar todas nuestras características entonces no nos molestará que los demás las manifiesten. Ese día, seremos dueños de nosotros mismos y podremos elegir con libertad, según nuestros particulares valores, que persona deseo ser, si más egoísta o más generosa, si cuarto y mitad de tolerante pero intolerante con ciertos aspectos concretos, si abierta a las opiniones pero cerrada a las agresiones, etc. Siendo conscientes de que todo es neutro y que elegir ser de una manera u otra está determinado por mis valores y mis valores no son mejores ni peores que los de otra persona, simplemente son los que yo elijo porque conectan conmigo y me hacen más feliz.

Y, obviamente, a partir de ahí también puedo elegir con quien compartir mi vida. Normalmente elegimos como amigas a aquellas personas con la que compartimos los valores más importantes para nosotros. Solemos rechazar igualmente a aquellas personas que, en los aspectos importantes para nosotros, defendemos valores o criterios opuestos. No hay nada bueno ni malo en ello, podemos elegir que deseamos y de que nos rodeamos, pero cuando lo hacemos desde el amor, desde la aceptación y, en definitiva, desde la libertad nuestra vida toma un color diferente. Es difícil, si. Y merece la pena.



  1. Anonymous Says: julio 22, 2012 at 11:18 am

    bla bla bla.

  2. ¡¡¡BRILLANTE!!!

    No sé si “todas las personas somos todo”, sin embargo, cada vez estoy más segura y soy más consciente, gracias a esos espejos, a las situaciones vividas, y a los subrayados de este blog, de que YO SÍ SOY TODO, soy egoísta-generosa, buena-mala, abierta-cerrada, tolerante-intolerante, agradable-desagradable, dulce-agresiva, empática-fría…

    Con buenísima suerte, algunas veces me resulta fácil y rápido verme en el espejo.

    Sin embargo, en unas ocasiones…, en unas ocasiones estoy tan cegada en lo que tengo enfrente que se me olvida centrarme en un análisis introspectivo. En estos últimos momentos, soy incapaz de ver la realidad en su conjunto, me olvido del agente más importante de mi malestar, no caigo en que la verdadera clave para terminar con mi incomodidad está en mí, en descubrir por qué me molesta y actuar desde mi libertad.

    Centrándome en estas últimas ocasiones, me ocurren dos tipos de desenlaces:
    1. Con suerte, en una parte de ellas, consigo girar el foco, logro autodescubrirme y autoreconocerme, aunque con CON EFECTO RETARDADO.
    2. Sin “suerte”, en otra parte de estas, no consigo abrir mi campo análisis, no logro ser consciente de que el elemento determinante está en mí. No obstante, como una GRAN SUERTE, con este blog, se abren nuevas oportunidades de ser más consciente en el presente y futuro, nuevas oportunidades de seguir descubriéndome, aceptándome, reafirmándome, amándome y construyendo mi vida,cada vez más desde la libertad.

    Mil gracias Antonio.

  3. Anonymous Says: julio 23, 2012 at 1:59 pm

    Bla bla bla

  4. InmaMonarca Says: julio 23, 2012 at 3:48 pm

    Cuando nos decían de pequeños-as “eres así o asá” atacaban nuestra personalidad, nuestra propia identidad, y precisamente las personas que más nos quieren, nuestros padres, en vez de hacer una crítica constructiva y educativa sobre nuestro comportamiento.
    Nuestra seguridad se fue yendo por el vertedero. Mi forma de ser fue rechazada. Ahora soy yo, y estoy orgullosa de serlo!
    Sí es cierto que no vemos en otros-as lo que rechazamos de nosotros mismos, porque todos-as somos humanos-as pero no podemos aceptarnos, muchas veces, ni siquiera lo intento yo ni nadie.
    La perfección humana no existe, pero amar al ser humano es una meta que deberíamos tener en nuestros objetivos como, valga personas.
    Yo peco, si ésto existe, de lo mismo!.
    Gracias, Antonio.

  5. ¡Cómo me ha gustado éste post también! :-)
    Siiii, yo también soy TODO. En el momento en el que tomas consciencia de ello…. es como si una cortina enorme y tupida se fuera abriedo poco a poco…. Y la luz te ilumina…. Y una calma te acompaña… :-) Un placer…. :-)
    Tomar consciencia de que soy TODO, aprovechar la oportunidad que me ofrece el espejo del otro y amarme así…Ese es el camino que he decidido recorrer… :-)
    En cada circunstancia, vivencia o experiencia, elijo (¿libremente?) qué rasgo expresar…. Asi, comprendo que cada momento es diferente, y que en cada uno, actuamos de la mejor manera..
    Algunas veces, como ESA, soy consciente en el mismo instante, otras veces, con “efecto retardado” y otras…. No soy consciente….
    Avatar, sigues siendo uno de mis catalizadores :-) Mil gracias por este REGALAZO….Cada vez más consciente de que SOY TODO :-)

  6. Esta entrada me llega en un buen momento, estoy un poco rabiosa, como enfada conmigo misma, no sé si el motivo es suficiente para estarlo, ya lo sabré cuando lo consulte con la persona adecuada, que será pronto, si Dios quiere.
    Normalmente me siento bien conmigo misma, no deseo nada más de lo que tengo, aunque tengo un defecto, si alguién no me cae bien, no puedo disimularlo, se me nota inmediatamente en la expresión de mi cara, eso me ha pasado siempre.
    Me ha gustado mucho esta entrada.
    No he tenido una infancxia feliz, ni tampoco mi adolescencia, no he crecido entre algodones, creo que eso me ha hecho fuerte ante la vida, pero también me ha dejado una gran herida, que se ha ido sanando con el tiempo, a lo que me has ayudado mucho, ahora es un leve recuerdo en mi memoria, que casi está borrado.
    Gracías por tan estupenda entrada, me ha hecho reflexionar.
    Un abrazo.

  7. Qué bien expuesto, qué interesante, y cuánta razón tienen esas palabras si lo piensas fríamente. Gracias por compartirlas.

  8. sii que interesante, que bueno que exisan estos sitios que te hacen reflexionar con juicio critico.
    les dejo otro blog que tambien les puede interesar

    http://libroterapiachile.blogspot.com/

    saludos!

  9. Olga Lisset Says: diciembre 5, 2012 at 7:14 pm

    Todo nuestro hacer debe estar centrado en el Amor, ya lo decía San Pablo en la 1 carta a los Corintios en el capítulo 13, aunque hablara todos los idiomas del mundo si no tengo amor sería como las campanas que resuenan, si soy generoso y tuviera muchos dones, si no tengo amor de nada me serviría. Y sus siguientes palabras es la maxima descripción del AMOR:
    El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
    El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
    Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
    Palabras llenas de Verdad e inspiración Divina, ojala todos lleváramos a la práctica todo esto, nuestra sociedad sería totalmente distinta.

  10. Anonymous Says: julio 12, 2013 at 1:29 pm

    COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA

    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia.

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente.

    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.

    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.

    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.

    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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