Una decisión consciente

Hoy, camino de Madrid, he tenido dos experiencias muy diferentes.

La primera empezó por la mañana, el tren que me llevaría a Madrid salía a las doce de la estación del AVE de Málaga, así que preparé todo para coger el tren de cercanías a las 11:00. Pero hay momentos en los que cuanto más prisa tienes más se enredan las cosas, así que por diversos motivos salí de casa lo suficientemente tarde como para que fuese poco probable llegar a tiempo a la estación de cercanías, al menos si quería evitar una larga carrera con mochila a cuestas. Caminaba muy deprisa cuando pensé “Ojalá encuentre a alguien que me lleve”, no se por qué pensé eso en vez de pensar donde podría coger un taxi, pero veinte segundos más tarde doblaba una esquina y me encontraba de frente a Jorge, mi mejor amigo, que no me había cogido el teléfono quince minutos antes y que ahora dejaba todo lo que estaba haciendo para llevarme, ahora con tiempo de sobra, a la estación de cercanías. A veces me asusto del poder de la mente cuando está bien enfocada y libre, pero bueno, ese no es el tema del post de hoy.

Gracias a encontrarme con Jorge ahorre mucha tensión, algún que otro autorreproche y un caro viaje en taxi. Pero, sobre todo, me hice más consciente de la suerte que tenía, no por haberle encontrado ese día sino de haberle encontrado en mi Vida.

Unas horas más tarde, ya en la estación de Atocha, aproveché el tiempo que tenía libre para ir a comer. Tras disfrutar de una exigente “lucha” con una camarera con cara y actitud entre agresiva y amargada a la que conseguí “robarle” una sonrisa, me dirigí a las vías con cierta sensación de bienestar por la victoria para coger el tren que me llevaría al sitio de mi retiro meditativo. Nada más llegar descubrí que el tren hacía El Escorial, el que me podía haber dejado allí sobrado de tiempo había partido a penas hacía un par de minutos (¡o menos!). Pero bueno, en otros veinte minutos había otro así que no había mucho problema.

Quizá por el tiempo que llevo ya fuera de Madrid o quizá por el despiste que a uno le envuelve en cuanto termina un mes de trabajo incesante y entra en modo “me voy de retiro meditativo”, no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde que el tren que iba a El Escorial no solo iba por la vía en la que yo estaba esperando sino que había otra que es por donde precisamente había pasado el último tren que me habría llevado al lugar al que me dirigía a tiempo. ¿Y el siguiente? El siguiente pasaba ¡“sólo” una hora después! Conclusión, no solo tendría que esperar en la estimulante estación de Atocha durante toda una hora sino que, habiendo salido con tres horas de margen… ¡iba a llegar tarde!

¿Era ese motivo para sentirme mal? ¿Para pensar en mi “mala” suerte? ¿Para insultarme por haberme puesto en la vía equivocada? Seguramente la inercia mental me llevaba hacía eso, pero decidí parar un segundo, dejar que el primer impulso pasase, hacer un par de respiraciones profundas y volver a ser yo frente al personaje que mi mente estaba preparando para “poseerme”.

Decidí reflexionar, había tenido tres acontecimientos significativos ese día ¿A cuál iba a dar más importancia? Mi cuerpo se preparaba para darle mucha más importancia al negativo que acababa de acontecer que a los dos anteriores pero… ¿Era eso justo? ¿Podía compararse el mágico momento de la mañana que me permitió no perder el AVE con el hecho de perder un cercanías y llegar algo tarde? Racionalmente no había color, perder el AVE hubiese supuesto, quizá no llegar tarde porque había otro después con el que también hubiese llegado pero si un importe económico muy fuerte y no tener tiempo para comer. No podía compararse a llegar media hora tarde, pero mi mente iba directa a inundarme de frustración dándole mucha más importancia a este último acontecimiento que al primero. Incluso, si no hubiese cogido ese tren no hubiese tenido la oportunidad de tratar de contagiar a un ser humano de un poco de calidez y Amor cuando, supongo, los acontecimientos de su vida o su forma de afrontarlos le estaban provocando un evidente dolor.

Al ser consciente esboce una sonrisa cómplice al mundo de las probabilidades y aproveché la espera para llenarme de gratitud, sintonizar con una frecuencia de onda positiva que dejase la noradrenalina guardada en mi locus coeruleus y dedicar el tiempo a leer y… escribir este post.

No fue muy difícil, tan sólo fue una decisión Consciente.



  1. Siempre he sido una persona muy positiva y creo que eso me ayudara a sanar mi mente de esa manera, me siento afortunado por ello.

  2. Cisne Blanco Says: diciembre 10, 2011 at 6:49 pm

    De tí he llegado a interiorizar que “las cosas ocurren por algo”…has tenido un día en que varias circunstancias te han encaminado a re-conocer que una actitud positiva ante los acontecimientos que no eliges que sucedan, pero suceden, te llevan a llenarte de gratitud hacia tí mismo por la forma de afrontarlos.
    Disfruta de tu retiro meditativo porque como sigas trabajando a “tutti pleni” vas acabar estresado salvajemente y vas a tener que ir al psicólogo…Tendría gracia ¿eh?…
    Besotes.

  3. Si hubieses hecho esta entrada hace solo un mes no te hubiese dado la razón, pero ahora sí que te la doy.
    Hay que pensar en las cosas positivas que nos pasa y dejar atrás las negativas como siempre me has dicho, ahora lo veo claro.
    Cuando una está baja todo se ve negro, cuando se sale del túnel se ve de otro color, así es la vida.
    Me has ayudado mucho siempre y siempre que tenga un problema acudiré a ti con total confianza.
    Un abrazo

  4. MENUDO REGALAZO PARA JORGE!!!!
    Aprovecho tus dos primeros párrafos para compartir tu suerte por conocer a Jorge.
    En mi caso, no es amigo mío tan sólo conocido, pero, en dos momentos puntuales en los que yo no me sentía muy bien (marzo y septiembre), sin pedirle su ayuda, sin yo pretender hablar con él, él decidió dejar todo lo que estaba haciendo y dedicar un tiempo bastante largo a acompañarme y hablar conmigo transmitiendome su cariño, su comprensión y su punto de vista. Así que yo también he tenido la suerte de haberle encontrado, en mi caso en dos momentos puntuales de este último año. ¡GRACIAS JORGE!
    También me gustaría recalcar que Jorge también tiene muchísima suerte de ser tu mejor amigo. Y todos los que crecemos junto a tí TAMBIEN TENEMOS MUCHA SUERTE :-)

    Por otro lado, volviendo al resto del contenido del post, me sorprende gratamente encontrarme esta mañana con este escrito tuyo, porque refleja también un poco mis sensaciones de este fin de semana.

    El viernes por la tarde, recibí un mail de una persona que mostraba gran enfado y ganas por tratar de hacerme daño gratuitamente. Curiosamente, en un principio yo también me vi tentada a enfadarme y a pensar negativamente “¿cómo puede tratar de hacerme daño una persona a la que yo no le he hecho nada negativo?, ¿Cómo puede la gente tener actos de maldad gratuitos?” Por suerte, mi mente supo reconducir rápidamente esos pensamientos y recordé que lo que estaba sucediendo no era más que una de las posibles consecuencias de un acto mío de hacía 10 días, con el que no le pretendía hacer daño, pero se vé que ella, junto con las justificaciones de otra persona implicada, lo interpretó así.
    Desde ese momento, me dí cuenta de que aquello era una gran oportunidad.
    Una gran oportunidad para reforzar mi vida presente, ver mi vida pasada desde fuera y ser más consciente del engaño vivido estos últimos años.
    Una gran oportunidad para darme cuenta de que si me sorprenden esos ataques gratuitos llenos de rabia es porque esa forma de actuar no va conmigo y eso me hace mejor persona.
    Una gran oportunidad para valorar muchísimo más a las bellísimas personas que comparten su vida conmigo, y,… ya que has comenzado homenajeando a tu mejor amigo, quisiera destacar la suerte que yo he tenido de encontrarme en mi vida a mi mejor amiga, Marta.

    Y…es verdad, no fue difícil, salió sólo, señal de lo bien que me encuentro conmigo misma.

  5. Gracias Avatar por ayudarnos a ser conscientes de todos esos regalos que nos da la VIDA….
    Gracias Eva….TÚ eres un REGALAZO de mi VIDA….
    Avatar, que GOCES en tu “retiro meditativo”.

  6. Curioso,” no fue muy difícil “ dices. Ojala yo pudiera tener esa capacidad de parar ese segundo tomar consciencia con esa facilidad que tienes para sintonizar con esa onda positiva, estoy segura de que ese es el camino. Camino en el que tantas veces aun dejando miguitas de pan con el propósito de poder regresar y así al menos no perderme y en el que tantas veces me encuentro a la deriva,ya que hasta esas miguitas de pan desaparecen….me pierdo.
    Tengo que tomar buena nota reeducar a mi cerebro, enseñarle a eso que dices” no fue muy difícil”, ojala algún día consiga con esa facilidad, conscientemente, sintonizar con tanto positivo que me rodea y me envuelve,
    Por hacerme ver con tu sintonía que esto puede ser posible GRACIAS

  7. CDI Marbella Says: diciembre 13, 2011 at 12:32 pm

    En este mundo de prisas, a veces la vida nos ofrece pequeños stop-obligados que nos vienen estupendamente para fijar los principios de nuestra conducta: gracias por compartir vuestra bonita y util experiencia.

  8. Muchas gracias a tod@s por vuestras aportaciones.

    Demófila, me hace especialemente feliz que estés en una etapa de luz en tu vida, te lo mereces y deseo que la disfrutes intensamente.

    ESA, los regalos de la vida son siempre mutuos, tú eres un regalo para nosotros y lo que recibes es porque lo mereces, así que ya sabes, ¡sigue pidiendo!

    Luciérnaga, ¡¡¡tú ya tienes esa capacidad!!! A veces solo hay que abrir los ojos y dejar de alimentar aquello que ya nos sobra.

    Gracias de nuevo y un abrazo, ¡somos un equipo con mucha suerte!

  9. raquel sutlana Says: diciembre 14, 2011 at 2:03 pm

    Eso quiere decir que todavía no he perdido el tren estoy a tiempo.
    El poder de la mente es todo
    Demofila (perdí tu telf) pero me sorprende tu comentario te veo con paz y me gusta.

  10. Raquel, no sé si este comentario será suprimido o no, pero no obstante te voy a contestar ya que tu blog ha sido anulado.
    Me parece muy extraño que hayas perdido tres teléfonos: el fijo, mi móvil y el de Evaristo, los tres de golpe, estando en la memoria de los tuyos.
    Lo he pasado muy mal este verano y ahora, efectivamente, estoy en paz, en los malos momentos se conoce a lo verdaderoa amigos y,desgraciadamente, los puedo contar con los dedos de una mano y aún me sobran unos cuantos.
    Te deseo lo mejor

  11. Hay un dicho que dice “Quiéreme más cuando menos lo merezca que será cuando más lo necesite”. A veces, cuando nos encontramos mal nos olvidamos del mundo o incluso confundimos nuestras prioridades, es lo que tiene ponerse “gafas de mosca”, nos puede pasar a todos así que… ¿por qué no seguir repartiendo amor más allá de como la otra persona responda?

    Un abrazo

  12. También es cierto, que a veces cuando en nuestro camino aparecen seres que reparten amor utilizamos a esos seres, nos acomodamos los seres humanos, por ejemplo desde ese otro lado a que nos quieran y nos protejan y es esa una puerta de debilidad, que nos convierte en seres necesitados. Nos hace actuar incluso quizás de una manera egoísta diría yo, porque así conseguimos tener a esa persona queriéndonos y protegiéndonos a nuestro lado, llegando está, lo que al principio pudiera ser una nuestra comedia, llegar a convertirnos en ese ser que hacemos creer al otro que somos. Y es entonces cuando yo una vez más, me pregunto como siempre. ¿Donde esta ese término medio que nos equilibra a todos y nos hace crecer a todos?
    Gracias.

  13. Buenos dias a todos:

    Antonio, estoy totalmente de acuerdo contigo, pero se te olvida una cosa: tu puedes querer y ser incondicional con una persona y querer ayudarla sin mas pero si esta persona, no te respeta y por mas que le aconsejas y le dices lo que te sienta mal, sigue sin respetarte, pues te anula y ese cariño que era incondicional se vuelve interesado.

    Y se puede querer sin esperar nada a cambio, lo he comprobado y de hecho me siento muy orgullosa como ser humano. Pero tambien es cierto, que en esta vida si tu no mimas y cuidas ese cariño que gratuita y desinteresadamente te dan o, simplemente, respetas; ese cariño se vuelve en indiferencia.

    Luciernaga, estoy de acuerdo contigo, hay que buscar un equilibrio, aunque es un equilibrio ideal, porque el cariño no se puede medir, y todo pasa por el respeto, y por saber ceder en el momento justo, “hoy por ti y mañana por mi”.

    Y por ultimo, una dedicatoria para mi “amigo” JORGE: Independientemente de todo, y nuestro TODO es mucho, eres una gran persona, de la cual he aprendido mucho, a la que respeto por lo que es y no por lo que tiene y mucho menos por lo que da.
    Ha sido una experiencia enriquecedora haberte conocido y espero que tengas mucho exito, estes donde estes y hagas lo que hagas.

    A los demas tambien os deseo lo mejor, y mucha felicidad.

    Mod

  14. Mod, no estoy de acuerdo en lo que le contestas a Antonio.

    Él hace una pregunta que es: ¿por qué no seguir repartiendo amor más allá de como la otra persona responda?

    Y, precisamente, te centras en cómo la otra persona responde en tu comentario.

    La persona que no te respeta, la persona que no valora tu ayuda, tu cariño o amor incondicional, la que te anula… puede que ante esta apreciación, que es tuya, necesite seguir actuando así, porque puede que aún no haya encontrado la manera de que le guíen para ayudarse, para controlarse, de decir las cosas de manera que tú la puedas ayudar, para estar bien y en paz y, ¿qué hacemos?¿le respetamos como tú dices o, por el contrario, le juzgamos?

    Por eso es importante en mi opinión responderse a esa pregunta que dice Antonio.

    Saludos y felices Fiestas a todos.

  15. Seguramente tienes razn J.J.

    Pero esa es mi respuesta a la pregunta de Antonio. Llevo años preguntandome todos los dias si merece la pena seguir repartiendo Amor, Cariño, amitad… y la respuesta es que si merece la pena mientras no te afecte, en el momento que te afecta te conviertes tu en el “necesitado” y entonces te preguntas: ¿A mi quien me ayuda?

    Cada experiencia es un mundo y bueno de todo se aprende.

    Es un tema interesante.

    Te deseo unas felices fiestas J.J.

    Mod

  16. Hola Mod, te leo y me veo identificada contigo. Yo creo que cuando te preguntas si merece la pena seguir repartiendo amor es que ya existe detrás la necesidad de recibir y que ese dar lleva oculta la intención o la exigencia de que la otra persona te dé de vuelta. Quizá la otra pregunta sea la mas interesante ¿A mi quien me ayuda? Yo aprendí de Antonio que mientras la primera respuesta que surja a esa pregunta no sea “yo” tenemos un problema de dependencia de la mirada del otro.

    Creo que solo cuando yo soy capaz de cuidar de mi misma entonces puedo dar amor, cariño y respeto sin esperar nada a cambio. Y una cosa curiosa, cuando aprendí a cuidarme, respetarme y amarme a mi misma de repente un montón de gente empezó a interesarse por mi y a acercarse. La vida cambia cuando te pones gafas de abeja y despliegas tus propias alas en vez de tratar de utilizar las alas de los demás para poder volar.

    Un abrazo

  17. Muchisimas gracias por tu comentario Anonimo.

    Es verdad lo que dices y ya en alguna ocasion lo habeis discutido en este blog.

    Y es verdad porque solo cuando una se quiere asimisma y se respeta deja de ser dependiente de esa persona, a la que hemos permitido ser el centro de nuestro universo particular.

    Gracias a Dios, he aprendido a ver la vida de otra manera. A mirar por mi primero y asi he conseguido ayudar a los demas.

    No te miento si te digo que es un camino muy duro pero ha merecido la pena y por eso mi comentario.

    Te doy las gracias de corazon por tu comentario.

    Un abrazo

    Mod

  18. Antonio, hace tiempo que no entraba en el blog y me ha sorprendido gratamente tu post. Veo que ya se ha dicho mucho sobre su contenido, pero yo sólo quisiera aportar que hay veces en las que, aunque parezca que tenemos todo bajo control, por alguna mágica razón se nos descontrola, se nos va de las manos, sale de nuestra temporal esfera de actuacion. Y es de esa situacion de la que más aprendemos,por un lado, de nosotros mismos y, por otro, de lo que nos rodea. De nosotros, porque nos re-descubrimos. De lo que nos rodea, por que nos recuerda lo que olvidamos o no quisimos ver. De todo lo que nos sucede podemos aprender algo, y ser conscientes de esa capacidad nos ayuda, al menos mí sí, a avanzar en el camino.
    Sólo te deseo que de esta experiencia hayas aprendido algo, además de regalarnos tu historia, que nos ha hecho reflexionar a todos.
    MC

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