Ser dueño de tu mar

Ser dueño de tu mar


Las personas somos como mares.

Los mares tienen días calmados y otros convulsos. La influencia de la Luna, los vientos, las corrientes, la confluencia con otros mares, los cambios de presión… hay días de grandes olas. Olas que si te pillan distraído te hacen perder la estabilidad, te arrastran con su fuerza haciéndote rodar, golpeándote contra el suelo, tragando agua, impidiéndote respirar…

No puedes contener las olas, es inútil nadar rápido para tratar de escapar de ellas, no está en tu mano evitar que aparezcan, solo puedes sumergirte unos centímetros y dejar que pasen por encima. Ahí, en lo profundo, sentimos las olas pasar por encima, nos mueven, pero no nos desestabilizan. Una vez que pasa, subimos a tomar aire hasta la siguiente.

Hay personas que en lo profundo su mar tienen aguas calmas, aguas que con su movimiento suave y acompasado acunan. Han superado las corrientes que ha creado su mente defendiéndose ante los diferentes avatares de la vida, son libres.

Otras personas tienen más difícil dejar pasar las olas por encima porque temen las corrientes que hay debajo. Esas corrientes se generaron en el pasado, en la combinación de agresiones, abandonos, injusticias, humillaciones y esas personas todavía las alimentan. A base de pelearse con lo que pasó en vez de observar que ya pasó y que lo que pasó ya no está pasando. Las corrientes se alimentan de miedo, resentimiento y pensa-mientos de desvalorización. Las corrientes pierden fuerza y poder cuando estamos en el presente, cuando soltamos lo que ya no es, cuando perdonamos o cuando entendemos que no hay nada que perdonar porque todo está en equilibrio y nunca perdemos sin ganar (la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma).

No puedes controlar la generación de olas en tu mar, pero sí eres dueño/a de sus corrientes y puedes construir un lugar de paz en lo profundo. Disfruta de lo especial y único de tu mar, de su vida y de su caos, sin dejarte atormentar por él, porque él eres tú.

Antonio de Dios González



  1. Natalia Kraus Says: septiembre 16, 2016 at 1:02 pm

    A veces me da más miedo mis corrientes más profundas que el oleaje de la superficie, porque la ola la ves venir, contiene la respiración y te sumerges un poco y pasa, pero si buceas más adentro llegas a las corrientes y éstas sí que te arrastran sin que puedas obviarlas…

    • Muchas gracias por tu comentario Natalia. Tienes toda la razón, a todos nos asustan nuestras corrientes subterráneas por eso están tan activas y dominan tanto nuestras vidas, se alimentan de ese miedo. Aunque si cambiamos miedo por comprensión, compasión y respeto entonces integraremos lo que esas corrientes nos ofrecieron para ser quienes somos ahora y nos sentiremos más libres en nuestro mar. Sé que estás en ello porque el primer paso, ser consciente ya lo has dado y el segundo, observarlo con compasión también, se percibe en tu comentario.

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