Septiembre, el momento de ajustar lo que hacemos a lo que amamos

Septiembre, el momento de ajustar lo que hacemos a lo que amamos

Normalmente con la llegada de septiembre los medios de comunicación nos piden información sobre el síndrome postvacacional, la vuelta de las vacaciones y estrategias para reincorporarse al trabajo.

Y es que septiembre es un verdadero antes y después, especialmente para las personas que han tenido unas vacaciones largas en el verano, es el inicio de una nueva temporada. Por eso lo consideramos idóneo para hacer una serie de planteamientos, un plantarse ante las mentiras que pueden estar gobernando, en nuestra vida.

Queremos cambiar el enfoque y aprovechar este momento para, más allá de adaptarnos a la rutina, los horarios, la exigencia laboral, etc., conectar lo que hacemos con lo que amamos. La vuelta de las vacaciones no debería ser ningún problema, al fin y al cabo pasamos mucho más tiempo en nuestra rutina diaria que de vacaciones así que sería mucho más eficaz disfrutar once meses de nuestra vida al año que no solo uno ¿no?  Cuando somos capaces de unir aquello que hacemos con lo que amamos entonces la vuelta a la rutina se convierte en un placer y no un “tengo que” porque, en realidad, no tenemos que…

Consideramos que la clave para disfrutar de la vida es vivir acorde a nuestros valores y lo que provoca que la vuelta al trabajo sea dura es porque nuestro trabajo no está conectado con nuestros valores o no somos capaz de ver como esta conexión se produce. Al hablar de nuestros valores nos referimos a aquello que yo valoro más, no a los principios sociales o morales que nos rigen, no a las instrucciones sobre lo que deberíamos hacer que hemos recibido de nuestros padres u otras autoridades de nuestra vida, no. Nos referimos a aquello que nos apasiona, nos entusiasma, aquello que haríamos aunque no nos pagasen. De hecho solemos tomar decisiones y vivir de acuerdo a esos valores que consideramos más importantes, cuando nuestras decisiones están basadas en satisfacer los valores de otros entonces es cuando nos sentimos frustrados y mal. Cada vez que te pillas diciendo “debería hacer esto”, “tendría que hacer lo otro” es que en realidad no lo quieres hacer, son cosas “buenas” para la sociedad o los demás pero no para ti. Cuando algo está en tus valores no dudas, deseas, quieres, eliges hacerlo.

Así que si tu trabajo no te satisface es porque no esta alineado con tus valores o porque no encuentras la conexión entre ellos. En nuestros días es difícil dejar un trabajo que no nos satisface porque la libertad económica o las facturas que queremos pagar son valiosas para nosotros. Y digo “queremos pagar” porque es así, nadie nos obliga a pagarlas, de hecho hay mucha gente que no las paga así que nosotros podríamos hacer lo mismo. Claro, que no queremos que nos desahucien, nos denuncien o cualquier otra cosa. Así que como no queremos quedarnos sin aquello que valoramos queremos pagarlo ¿no? Pensar que quiero tener mi casa pero que “tengo” que pagarla es un poco infantil y no está en equilibrio. Ya hemos hablado en la vida de que todo está en equilibrio, si quiero algo positivo normalmente tengo que hacer algo negativo, como pagar por ello, hacer un esfuerzo, etc.

Cuando descubres que el esfuerzo que haces trabajando te permite hacer cosas que están altas en tus valores, como cuidar de tu familia, viajar, desarrollar algún hobbie, etc. entonces quizá empieces a respetar mucho más tu trabajo. Una pregunta que te puedes hacer cuando te estés quejando es:

¿Cómo esto me ayuda a realizar algo que valoro mucho? ¿Cómo está conectado esto que aparentemente no me gusta con algo que me gusta mucho? ¿Cuál es el beneficio que saco de esto?

Si realmente te tomas las preguntas en serio y en vez de responder con un fácil “nada”, “no sé”, “ninguno”, te esfuerzas en encontrar una respuesta verás como la próxima vez que enfrentes eso lo harás con mucha mayor consciencia y facilidad. Al final, la motivación tiene que ver con el sentido que le veamos a las cosas y éste tiene que ver con nuestra particular misión y valores. Si nuestras decisiones se basan en nuestra misión y satisfacen nuestros valores prioritarios nos sentiremos conectados y con una sensación de fluir por la vida, haciendo lo contrario encontraremos mil y un bloqueos, problemas y frustraciones, que no harán más que indicarnos que no estamos tomando el camino adecuado.

Un paso más sería plantearte como puedes conectar lo que amas con lo que haces. Es decir, preguntarte ¿Cómo podría ofrecer esto que amo de manera que los demás quisieran pagarme por ello? Ya hemos repetido muchas veces que en momentos de crisis tenemos que tratar de superar nuestra mente enfocada en el problema para abrir nuestra parte más creativa para construir lo que deseamos. Sin duda es la opción difícil, pero en la ley del equilibrio, todo polo negativo se compensa con el positivo así que tomar el camino adecuado, aunque sea difícil, nos suele llevar al destino que deseamos. Tomar el camino fácil nos suele llevar al destino que el camino elige y ese no siempre tiene que ver con lo que nosotros queremos.

Así que septiembre, incluso más que enero, puede ser el momento perfecto para pararse un segundo y hacerse esas preguntas de calidad, que diría Demartini, que nos ayuden a empezar la nueva temporada lo más enfocados posible con aquello que nosotros deseamos.

 

 



  1. Conectada!!!!!!
    Gracias!!!!!!!
    Me encanta!!!!!

  2. Gracias catalizador!!!!

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