Perdonar

Vivimos en un mundo que favorece nuestra inseguridad, se nos exige mucho y cuando hacemos las cosas bien apenas se nos recompensa. Eso hace que estemos muy a la defensiva o que actuemos con mucha agresividad. En nuestras relaciones cotidianas ambas expresiones de la inseguridad, la defensa y el ataque, provocan daños que a veces son difíciles de superar. La vía para hacerlo es el perdón.

Pero, ¿por qué deberíamos perdonar a alguien que nos ha hecho daño? ¿por la otra persona? ¿por nosotros? ¿por qué es lo que indica que se debe hacer la sociedad? Pues supongo que por todo a la vez, aunque yo pienso que de largo el motivo más importante para perdonar somos nosotros mismos. Cuando nos aferramos al daño que nos han producido otros dejamos de ser dueños de nuestras emociones y de nuestra vida, todo el tiempo que pasamos enfadados, criticando o con resentimiento es tiempo de nuestra vida que estamos perdiendo. Perdonar nos libera de la esclavitud que genera en nosotros las actitudes o comportamientos de otras personas, mientras estemos enfadados con alguien nuestro cerebro hará una respuesta de estrés y nosotros mantendremos una tensión innecesaria. Además, si buceamos más profundo, ni siquiera hay motivos para perdonar porque todo lo que nos hace daño nos ayuda a crecer, todo negativo tiene su positivo y si miramos bien la situación entenderemos que hay la misma cantidad malo como de bueno en lo que nos ha pasado. Cada vez que una persona nos hace daño nos ayuda a evolucionar. Aunque, como hemos comentado otras veces, es mucho más fácil pelearse con el otro que con uno mismo y a veces la rabia es una manera simple de distraernos de aquello que realmente tenemos que afrontar, nuestras propias historias, es más fácil centrarnos en lo que ha hecho otra persona que en las heridas que tenemos que limpiar y que, mientras las limpiamos, duelen tanto.

Pero más allá de planteamientos de crecimiento, los demás a veces hacen cosas que nos provocan daño y esto nos produce rabia y agresividad. El perdón es la única manera de liberar esa rabia y volver a sentirnos en paz. El perdón corta las cadenas que nos unen a eso precisamente que deseamos evitar y nos libera para poder seguir viviendo la vida que deseamos vivir. Pero hay una serie de cosas que hacen difícil perdonar:

Una ya la hemos comentado, nuestro miedo y evitación a afrontar aquellas heridas que nos empeñamos en ocultar y que los demás muchas veces tocan, con intención o no.

Otra es el pensa-miento que dice que si perdonamos a partir de entonces todo seguirá como si no hubiese pasado nada, perdonar no significa seguir igual con alguien o mantener una misma situación. Podemos perdonar y decidir que no queremos tener a esa persona, con esas cosas que hemos descubierto, más en nuestras vidas. Podemos perdonar y poner límites, podemos perdonar y dejar que las personas que hayan hecho algo mal acepten su responsabilidad. Perdonar a un asesino no significa que no tenga que ir a la cárcel, significa que quitamos la energía que nos une a él desde el momento en el que se llevó a alguien a quien queríamos. Si un amigo, amante, vecino, compañero, etc. nos traiciona, perdonar no significa tener que seguir siendo amigos o mantener una relación, podemos perdonar y dejar marchar, elegir terminar con la relación, pero sin dejar nada allí. Al perdonar podemos dejar marchar a alguien con nuestras emociones hacía esa persona limpias.

Otra de las cosas que nos impiden perdonar de verdad es no permitirnos la rabia o la agresividad. Solo se puede perdonar si nos hemos enfadado antes, si consideramos que alguien ha hecho algo mal y nos permitimos la rabia. Si justificamos la conducta, reprimimos la emoción o no nos permitimos ser conscientes de que alguien haya hecho algo mal, entonces será imposible el perdón porque… ¿cómo vamos a perdonar a alguien si no ha hecho nada mal? ¿qué perdonamos?

A veces la persona más difícil de perdonar somos nosotros mismos, la culpa da control (si es culpa mía entonces lo puedo cambiar, si depende de otros no puedo hacer nada) y preferimos controlar porque queremos a esa persona, es importante para nosotros, dependemos de ella u otros motivos (es increíblemente difícil enfadarnos con aquellos de los que dependemos, los padres, cuando somos niños porque nuestra supervivencia depende de su amor y por eso muchas veces la única solución es culparnos a nosotros mismos para salvarles a ellos y seguir sintiéndonos seguros).

Nuestra propuesta es que dejemos de pelearnos con la vida, aceptemos las cosas que ocurren, aprendamos de cada una de nuestras caídas más allá si la responsabilidad es nuestra o de los demás, perdonemos y seamos así libres para transitar el camino de nuestra evolución y nuestra felicidad.



  1. La tolerancia y el perdón es para nosotros mismos.
    Nos liberamos, con el perdon, primero perdonarnos-crecer al mismo tiempo, que nos pidan perdon o no, no es segnificante para mi, lo importante es que yo duermo con la conciencia tranquila, y si no es asi, debo perdonarme..
    Yo pase por un prceso de perdonarme hasta que entendí que no habia nada que perdonar…

    Raquel Sultana

  2. titiritero Says: noviembre 6, 2008 at 2:32 pm

    ¿Qué necesitas que te perdonen, avatar? ¿acaso no duermes tranquilo?
    Muchacho deja de una vez de hacer teoría para afuera y aplicatela para adentro o acabarás malamente. Pero está bien creerse estas cosas,así podemos repetir las mismas putadas a otros y siempre conseguir que nos perdonen. Oye, pero sobre todo por su propio bien, ¡que conste, eh! y ¡hala! borrón y cuenta nueva que aquí no pasa na.
    Mira mira, mejor que cada uno se eche un vistazo a su motor y se perdone a sí mismo, si es que puede hacerlo, que más importante me parece eso que ser perdonado por los demás o que perdonar a los demás

  3. Hola Raquel, tú has hecho un enorme y profundo trabajo con el perdón, por eso tus palabras son tan valiosas para mi y creo que para los demás.

    Espero y deseo que nunca olvides esa última frase tan sabia que nos has regalado:

    “Yo pase por un proceso de perdonarme hasta que entendí que no habia nada que perdonar…”

    ¡Genial! Un abrazo

  4. Aquí vive una Princesa Says: noviembre 6, 2008 at 2:50 pm

    Creo que en toda relación hay partes implicadas y responsabilidades a compartir, aunque cueste admitirlo, y por lo tanto asumir que ese dolor que puedo sentir también en parte esta generado por alguna acción o falta de la misma generada por mi.

    En su día un libro muy bueno y claro en su exposición me ayudo, “Cómo perdonar cuando no sabes cómo hacerlo”…..De vez en cuando le vuelvo a echar una miradita, y no me resisto a perdonar.

  5. Al leer el post he sentido la necesidad de cerrar los ojos por un instante y pensar en alguna persona que en algún momento de mi vida me provocó dolor. Y lo primero que ha venido a mi mente son dos pregunta, si he de perdonarle es porque ha cometido un error, ¿acaso se TODO sobre esa persona, sobre la situación? ¿Puedo yo juzgarle?

    Tal vez sienta rabia porque puse mis expectativas sobre esa persona muy elevadas y al ver que no recibí de él/ella lo que esperaba, directamente lo juzgué. ¿Me traicionaron mis pensamientos tal vez?

    O puede ocurrir que sienta rabia porque me haya hecho daño y mi vida se haya visto deteriorada como consecuencia de sus actos. Será entonces cuando apartaré a un lado mi orgullo y reflexionaré, pues sólo desde la humildad seré capaz de reconocer los beneficios que me ha proporcionado su actitud para conmigo y lograré el equilibrio.

    No se puede ir con una mochila cargada de sufrimiento. Si queremos ser dueños de nuestra vida hemos de darnos permiso para deshacernos de ella y caminar con ligereza.
    Mientras haya rabia, rencor y antipatía, no dejaremos espacio para el amor, la felicidad y la libertad en nuestro corazón.

    Muchos besitos.

  6. Princesa y loose, muchas gracias por vuestras reflexiones y recomendaciones literarias. Es verdad lo que dices princesa, las cosas nunca son culpa al 100% de alguien, siempre hay una parte nuestra implicada. Como dice loose a veces le damos expectativas al otro que no son suyas, nuestra imaginación construye aquello que queremos y luego nos sentimos decepcionados. Ver nuestra responsabilidad en ello y sin juicios (lo difícil que es esto madre mía) aprender a amar lo que ES es el mejor camino para la libertad. Gracias por construir la teoría que, si somos capaces cada uno de llevar a la práctica, nos llevará a la libertad!!

    Titiritero, quizá eres nuevo aqui, quizá eres el mismo con otro nombre, pero te digo lo que a otros, este es un blog en el que veís a Avatar, no a Antonio o Shidermo (que es mi nick personal) así que lo que escribo no es lo que siento. De todas formas, gracias por la preocupación, los consejos… en este momento de mi vida estoy genial y sin ninguna culpa y, de verdad que lo aconsejo!!

  7. Recuerdo una frase de un anónimo en otro post, que ya la había escuchado varias veces con anterioridad en algunos momentos compartidos, que decía “SI TÚ QUIERES, TÚ PUEDES”.
    Pues precisamente lo mismo pasa con esto. Si nos anclamos al pasado, al sufrimiento, a emociones negativas a la autocompasión o a echar tierra hacia fuera y a buscarle respuestas a tantos porqués en la vida y siempre a nuestro alrededor no también en nuestro interior, nunca seremos capaces de reconocer, afrontar, de asimilar los errores que se han ido acumulando y no precisamente como agregación de partes, sino como una interacción de diferentes factores, una síntesis, un todo…

    (…….)

    Por supuesto que es muy difícil aplicar la teoría Antonio, pero no imposible. Pues si de verdad se desea algo, desde el amor, la voluntad y la fuerza interior, se puede lograr.

    Besos.

  8. Que fuerza nos das loose!

  9. Reina Gorgo Says: noviembre 8, 2008 at 1:43 am

    Pues durante esta semana he pensado mucho en el tema del “perdón” y “en el dejar pasar”. El lunes me sucedió algo que intenté durante un año que no ocurriese, evidentemente esa es parte de mi responsabilidad en el tema, el haber esperado durante todo ese tiempo que alguien consiguiese darse cuenta de que la verdadera amistad está más allá de comentarios, dudas y cualquier desconfianza.

    Ha sido imposible. Y esa misma persona que lo sabe todo de ti, la misma que ha acudido a buscarte en los momentos más jodidos y terribles, al tratar de cumplir las expectativas de otra, se vuelve una desconocida que sospecha de cada uno de tus actos, tus palabras y por si acaso indaga hasta en tus pensamientos. Y sin previo aviso un día con cualquier excusa sustentada en comentarios de terceros y sin más arremete contra el respeto, la libertad y el amor que habías puesto en esa amistad…….Y dices basta, no quiero más, no necesito más desvalorización…..Y te das cuenta de que ha llegado el final, sientes el dolor, la tristeza, la rabia…..el duelo, por que a partir de ahora ya no será igual. Por momentos incluso sufres quedándote en la maraña del mental: “que sucedió” y “que vendrá”. Pero tomas conciencia, sabes que solo hay presente……y en tu corazón dolor. Lo elaboras, lo trabajas, lo aceptas y van pasando los días y esta noche descubro que aunque la relación no está ya, el sentimiento de amor a esa amistad sigue hay por todo lo que fue en su día, que no hay rencor o resentimiento y que no te has resistido a perdonar. Simplemente a veces el trabajo, la labor de uno mismo o del otro finaliza y cada cual tiene que seguir su camino, su crecimiento, su aprendizaje.

    Esta noche no quería ir a dormir sin hacerle un humilde homenaje a esa amistad que guardaré siempre en mi corazón. Gracias.

    “UN HOMBRE SABIO SE APRESURARA A PERDONAR, PORQUE CONOCE EL VERDADERO VALOR DEL TIEMPO Y NO SOPORTARA QUE SE DISIPE EN UN DOLOR INNECESARIO.”
    SAMUEL JOHNSON

  10. Reina Gorgo Says: noviembre 8, 2008 at 1:47 am

    Si es que no hay casualidades Avatar!!! Qué fuerte!!!!

  11. Un gustazo tu blog. Pasaré por aquí a menudo.

  12. Hola a todos,

    Yo también he estado tiempo tratando de perdonarme a mí misma, y como no, también a los demás, por que este aspecto nos limita a todos…pero con el tiempo he aprendido…que gastaba más energía en los demás que en mí misma…Y al final he decidido que con los demás aprendo y me relaciono…pero sin etiquetas.

    Ahora no tengo muy claro para que sirve “perdonar”… yo creo que esta es una capacidad de los Dioses (yo no lo soy…por lo que me he quitado esa responsabilidad) y por tanto, creo que soy más libre …cada uno sabrá que es lo que hace con su vida….No seré yo quien juzgue lo que está bien o mal…

    Un saludo a todos/as.

  13. yo pedono , me libero , me siento feliz, pero vuelvo denuevo a caer en la desconfianza y sentir lastima por mi, ¿donde deberia buscar para encontrar el motivo de la marcha a tras ? y… cuando hablais de perdornarse a uno mismo …. ¿cuales son las pautas para iniciar este camino? , a veces me siento perdida, perdida dentro de mi.

  14. Estimado/a anónimo,

    sin duda perdonarse a uno mismo es más difícil que perdonar a los demás, es más, muchas veces empezamos por culparnos a nosotros mismos porque nos podemos enfadar con quien más queremos y por lo tanto perdonarnos a nosotros mismos significa tener que expresar esa rabia hacía ellos.

    Para empezar a perdonarnos necesitamos dos cosas importantes, la primera es darnos permiso para sentir el malestar que sentimos, tratarno con cariño y permitir que ese enfado/tristeza/miedo se expresen a través del cuerpo, si has llegado aqui tras hacer algún curso conmigo o tras pasar por la consulta ya habremos hecho eso de “sentir la sensación en el cuerpo”. Deja que pase esa sensación tratándote con cariño, es solo una sensación y tienes todo el derecho a sentirla. El segundo paso es también permitirte cualquier emoción que salga hacia los demás. Recuerda que solo podemos perdonar a quien ha hecho algo mal, todos tenemos derecho a equivocarnos así que permite tu rabia y deja también que se vaya. Y luego, ese hueco que queda, rellénalo con mucho amor. Se que esto último es difícil, algo que ayuda es recordar que esa parte dolida suele ser nuestro niño interior así que trátate a ti mismo/a con el cuidado con el que tratarías a un/a niño/a.

    Y no olvides que en la vida no hay retrocesos, hay avances que duelen, hay más exigencias (y entonces parece que llegamos menos) pero es imposible ir para atrás. Se valiente, no te defiendas, y haz lo más difícil… ¡cuidate!

  15. Podéis escuchar una entrevista a Antonio de Dios en radio televisión Marbella en un programa sobre el perdón grabado el 14 de noviembre siguiendo el siguiente link:

    http://lavidaesbellartvm.blogspot.com/2008/11/14-11-2008-el-perdn.html

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