Nepal: el regreso

Observo con curiosidad lo que me esta ocurriendo en mi regreso de Nepal, es como si una neblina cubriese mi mente. Por una parte parece que hubiese olvidado las experiencias que allí viví y por otra no me apetece nada hablar del viaje. Tengo la sensación de que algo importante se ha movido dentro, quizá por eso no tengo ganas de hablar, como si contar lo vivido fuese mover la superficie de las aguas de un lago que pudiese interrumpir lo que se esta asentando en el fondo. Es curioso.

Por otra parte el regreso ha sido muy suave, debe ser la globalización del mundo que acerca los lugares y los viajes que antaño eran una ocasión única hoy estén mucho más cerca y casi al alcance de la mano. Vamos, que se tarda lo mismo en volver de Nepal que lo que hace muchos años tardábamos en llegar a Madrid desde Oropesa en esas carreteras de doble sentido.

El viaje ha tenido un componente permanente de consciencia que sigue manifestándose a la vuelta. Los últimos momentos en Pokhara estuvieron teñidos de la nostalgia de dejar un lugar tan mágico, quería apresar cada imagen, cada sensación, para traérmelas conmigo bien adentro. Pero a la vez, mezclada con esa sensación de perdida, se iba instalando en mi una cada vez más potente alegría por volver. Es increíble descubrir con tanta certeza que te gusta tu vida, de que las vacaciones en un lugar especial son simplemente un regalo más dentro de todos los que obtengo en el día a día. Vuelvo con muchas ganas, con disposición de ponerle todavía más pasión a lo que hago y con una sensación de agradecimiento grande por el regalo de poder estar desarrollando en mi vida mis grandes pasiones. Y esto no hace más que confirmar lo que suele ser el inicio de muchos de mis cursos, todos estamos aquí con una misión especial y cuando la desarrollamos nos sentimos llenos, satisfechos, plenos. Es responsabilidad de cada uno de nosotros comprometernos con nuestros sueños, estamos esclavizados por un montón de creencias que nos limitan, por un montón de prejuicios y de miedos que a veces no nos permiten desarrollar aquello que nos gusta y mi mensaje es ¡tú si puedes! Observa que es aquello que te gusta, mejora tus habilidades para desarrollarlo, pon el empeño y ¡lucha por ello! La mente tiene un componente a nuestro favor, aquello que más nos apasiona suele ser para lo que tenemos más habilidades, cualquier actividad para la que no tenemos recursos suele sobrecargar el cerebro produciendo una sensación de malestar que es traducida con un “esto no me gusta”. Por el contrario, aquello para lo que tenemos habilidades suele estimular nuestro cerebro y en vez de cansarnos nos empuja a hacerlo con más intensidad. Esta claro que hay veces que lo que nos gusta y nuestras capacidades no coinciden pero ahí la pasión nos puede ayudar a desarrollar esas capacidades para irlas mejorando poco a poco hasta hacernos maestros.

La sensación que tengo es que la mayoría de las veces nosotros somos nuestros peores enemigos, quizá alguien nos dijo que no éramos suficientes, que el mundo era peligroso y había que buscar seguridad, que la felicidad es una fantasía o que está reservada para algunos “elegidos”, la verdad es que todos podemos alcanzar ese estado de bienestar cuando nos paramos a pensar que es lo que deseamos y empezamos a poner baldosas en el camino de nuestro destino. Tenemos más poder sobre nuestra vida del que muchas veces creemos, viendo a las personas en Nepal te das cuenta de que somos unos privilegiados, que nosotros si podemos elegir y, es más, es una responsabilidad hacerlo. Ya lo dice Demartini, “la calidad de tu vida depende de la calidad de las preguntas que te hagas”, preguntémonos que es lo que realmente deseamos y luego ya encontraremos las formas de llegar a ello. Lo importante es tener claro el objetivo, los “comos” llegaran una vez hayamos definido con detalle lo que deseamos. Pero claro, si primero nos preguntamos como lo vamos a hacer sin tener definido primero con claridad el objetivo es lógico que andemos perdidos ¡no se pueden elegir los materiales antes de saber el tipo de edificio que queremos construir y su función!

Os invito a hacer de vuestra vida aquello que deseéis, que os enfrentéis a esas creencias limitadoras y, siendo capaces de aceptar el esfuerzo inherente al compromiso de seguir los sueños, os pongáis en el camino hacia ellos.

¡Buena suerte, de esa que se construye…!



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