Mierdamatrix

Mierdamatrix

Hace tiempo, en un curso de atención al cliente para los agentes únicos de la EMT creé esta historia que nunca me he atrevido a publicar por sus aspectos escatológicos. Pero por una sugerencia me atrevo a hacerlo ahora unos diez años después de contarla por primera vez.

Vivimos en un mundo muy competitivo en el que lo que haces bien apenas es valorado, “es tu trabajo”, “es lo menos que puedes hacer, ser profesional” te suelen decir cuando haces las cosas bien. Sin embargo, cuando cometemos un error, por pequeño que sea éste, normalmente se nos señala que lo hemos hecho mal en un instante y la noticia vuela por la empresa como la pólvora. Y esto no solo ocurre en el mundo laboral, en el personal es muy parecido ¿Cuántas cosas hace nuestra pareja por nosotros que damos por sentado y no agradecemos? Y… ¿Quién se calla cuando hace algo que nos molesta?

Así que si cada vez que hacemos algo bien se nos valora con un +0,2 y cada vez que hacemos algo mal se nos puntúa con -7,0 ¿Cómo está la mayoría de la gente? Pues en negativo, sintiéndose muy insegura y por tanto con un estado de estrés que facilita la agresividad y el estar a la defensiva.
Este estado de negatividad yo lo simbolizo con que la gente lleva un trozo de mierda en las manos, algunas personas llevan un trozo pequeño y otras uno muy grande.

Y cuando tienes un trozo de mierda en las manos ¿qué deseas por encima de todo? Pues soltarla ¿Y cuál es la manera más fácil de soltarla? Sin duda, tirársela a otro.

Ante este hecho que no podemos evitar he observado que hay tres tipos diferentes de personas:

El porcentaje más numeroso, de largo, son los que yo llamo los intercambiadores de mierda“. Este tipo de personas, cuando alguien les echa su mierda la cogen y, como no es suya, pues se la tiran de vuelta al que se la tiró antes y, de paso, como no se nota, le ponen un trozo de la suya propia a esa que devuelven. El problema es que cuando alguien te echa su mierda y tú la coges esa persona olvida instantáneamente que es suya así que, cuando tú se la tiras de vuelta, la persona percibe que eres tú el que le echa mierda y vuelve a devolvértela, haciendo circular y eterno el proceso. En un intercambio de mierda finalmente el que es más fuerte hace que el trozo grande se lo quede el otro, pero en el proceso los dos quedan pringados hasta las orejas. Una variante del intercambio de mierda es aquel que alguien le tira su mierda, la coge y, como no puede devolvérsela a quien se la tiró, se la tira a una tercera persona.

El segundo grupo, un porcentaje de personas muchísimo menor que el anterior, son las que yo llamo las “mierdamatrix“. Son esas personas que cuando alguien les tira su mierda… la esquivan.

Cuando haces el mierdamatrix y la mierda, que no puede estar perdida en el espacio, vuelve a quien te la tiró lo normal es que eso le enfade todavía más. No podemos olvidar que están muy acostumbrados a que los demás sean intercambiadores y la cojan, así que posiblemente ocurrirá que te la vuelva a tirar todavía más fuerte. Si la vuelves a esquivar más les molesta así que más fuerte te la tiran pero antes o después todos recuerdan el dicho que dice “si hay que ir se va, pero ir pa’ na’ es tontería” así que dejan de tirártela para, supongo, tirársela a otros.

El tercer grupo, el menos numeroso de todos, es el de las personas que denomino “buscadores de mierda“. Es el integrado por esas personas que alguien tira una mierda a lo alto y parece que van a buscarla. Son esos típicos que te dicen “¿y tú qué miras? ¿me estás mirando?” buscando bronca a la menor excusa que tienen. ¿Por qué alguien es un buscador de mierda? Pues porque tiene tanta mierda encima que necesita cualquier pequeña excusa para tirartela toda.

Pues bien, tú puedes elegir a que grupo pertenecer porque quizá no tengas poder para evitar que la gente desde su inseguridad te lance su mierda, pero para lo que si tienes un poder absoluto es para responder a ese estímulo como tú decidas, intercambiando, esquivando o buscando. Sólo de ti depende, elige bien.

Eso si, si eliges el mierdamatrix como esperamos, no puedes olvidar que primero tienes que limpiar toda esa inseguridad que llevas contigo porque si tú tienes un gran trozo encima será difícil que puedas esquivar nada. Puede parecer difícil pero, sin duda, merece la pena.



  1. Vaya sorpresa de post!! Muy gráfico (jeje). Estoy 100% de acuerdo con lo descrito, pero ¿sólo tenemos 3 tipos?
    Echo de menos alguna alternativa,porque sinceramente, ninguno de los tres modelos me parece del todo práctico, ni siquiera el “mierdamatrix”, pues aunque puede ser una salida inteligente en según qué casos, cuando la persona te importa, ignorar su mierda y saber que luego se la va a tirar a otro…
    Quizás se pueda hacer otra cosa.Pongamos un ejemplo: quizás alguien te echa su mierda encima, entonces tú coges y le dices, (pero bien, si reaccionar, sin ponernos a la defensiva, y desde luego no es fácil): “¿ves este trozo de mierda?, creo que es tuyo, pero si no la reconoces, de todas formas te diré lo que voy a hacer con ella: me voy a limpiar, y de paso también limpio mi propia mierda, eso es, me voy a dar una ducha” Creo que esto le puede dar muchas pistas al otro. Siempre he pensado que si quieres que alguien entienda algo, sé su propio ejemplo.
    Puede que esto no sirva a la hora de aplicarlo con todo el mundo, pero cuanto más se practica, menos energía empleas cada vez, y las respuestas son asombrosas.
    Hace poco estaba en una cafetería y al ir a la barra a pedir, vi que dos camareros estaban discutiendo, cuando uno de ellos se percató de que estaba allí, hasta pareció molestarle mi presencia y me trató con muy malos modales. En lugar de responderle, volví a mi mesa como si nada. Al rato, pasó por mi lado y se llevó mi bolso por delante, pero lo recogió y aproveché para dedicarle una sonrisa y decirle : “gracias por ser tan amable conmigo”. Automáticamente se disculpó por las malas formas del rato anterior. Al final acabamos hablando y me dijo que la discusión con su compañero le hizo pagarlo conmigo, sólo le señalé que era comprensible pero que un trabajo de cara al público hay que saber contenerse porque yo podría haber llamado al encargado y quejarme.Él mismo acabó sacando sus propias conclusiones, se disculpó y me dio las gracias.
    Ni intercambié mi mierda con él, ni siquiera se la devolví cuando me la tiró, mucho menos la busqué y aunque en un principio no reaccioné, no sólo me limité a esquivarla y ya está, en cuanto la ocasión fue más favorable (no en el calor del momento)aproveché para hacer esa “limpieza” y resultó. Creo que en ese momento ambos aprendimos algo. Me gusta pensar que siempre hay más alternativas de las que podemos ver en un principio.
    Un saludo.

  2. Me gusta ese proceder de Nakrama. …Y mucho. Aún así, siempre vendrá quien piense que esa conducta de resolver el incidente, habiendo dejado pasar primero de largo el toro furioso, es una táctica de los lentos de reflejos, de los hipócritas, …de los que consiguen que el otro se arrepienta como un pardillo etc., etc., etc.

    Pues que lo digan. Que lo opinen… A mí gusta esa “hipocresía”. Soy de los que, cuando tengo suficiente templanza a mano, la utiliza. …Y no me va mal del todo. 😉

  3. Estoy con Nakrama, yo también echo de menos algunas alternativas… los tres tipos que describes están en el grupo de los que están en negativo. ¿Qué pasa con los que están en positivo? que también los hay… aunque sean menos…

    A pesar de que esperéis que elijamos el mierdamatrix, yo me quedo con el descrito por Nakrama, por varias razones:

    Quizá sea bueno recibir un poco de mierda del otro, quizá nos ayude a ver la nuestra propia, quizá nos ayude a entendernos y a entender al otro, quizá sea un estímulo para limpiarnos nuestra propia mierda y quizá podamos contribuir a reducir la del otro…

    Quizá la clave no es esquivar la mierda del otro, quizá no sea tan malo coger parte de la mierda del otro… Quizá la cuestión no esté en coger o esquivar sino en cómo se decida utilizar esa mierda…

    Quizá el problema de tantas idas y venidas de mierdas es que no sabemos compartir realmente… Quizá para poder compartir los positivo con los demás primero debamos aprender a compartir el proceso de eliminación de lo negativo…

    Todo esto es simplemente una reflexión en voz alta de una persona que no se considera ni de un tipo ni de otro, sino más bien que, más o menos consciente, en más o menos ocasiones, ha sido tanto intercambiadora de mierda, como mierdamatrix, buscadora de mierda y limpiadora de mierda, y estoy convencida de que esta última es la más enriquecedora…

    Hoy, más consciente que nunca elijo esta cuarta opción y desde ese proceso consciente seguro que cada vez actuarán menos los otros tres tipos…

    Por otro lado… quisiera puntualizar otra cosa: cada uno de nosotros vivimos en el mundo que queremos vivir…cada uno de nosotros decide si nuestro mundo es competitivo o no…

    MUCHAS GRACIAS ANTONIO, MUCHAS GRACIAS NAKRAMA

  4. Jajajajaj me ha gustado el toque escatológico del post! :-)
    Muchas gracias por recordarnos que las cosas bien hechas también hay que celebrarlas y reforzarlas.
    No comparto la necesidad de “callarse” los “errores”…Esos que TODOS cometemos y GRACIAS a los que crecemos. Comparto que no hay que atosigar…Sin embargo, decirlos de forma POSITIVA permite crecer a AMBAS partes 😉
    Jajajajaja yo tambien soy las 4 opciones y ….alguna más;-). Soy TODAS, según el momento y mi decisión. Las etiquetas no me gustan….Limitan al que las “pone” y al que las “recibe” 😉
    Me han encantado todas las aportaciones! Muchas gracias a Nakrama, John y ESA y especialmente a Avatar, el catalizador inicial 😉

  5. A mi me parece que la mierda es mierda y que cuando empezamos a hablar de limpiar la que nos echan, transformarla en rosas o cosas por el estilo solo escondemos nuestro miedo a llamar las cosas por su nombre o un ansia de ayudar que excede lo normal y nos retrata (que no retrete :P). La mierda es mierda y hay que esquivarla y dejarla pasar.

  6. Sí, como dije en el primer comentario, no se hace limpieza con todos, siempre y en toda ocasión, porque entonces sí que sería “patológico”;los extremos y la inflexibilidad tienen algo de patológico, de hecho.
    Hay veces en que la mierda, es mierda, y es mejor esquivarla.

  7. Sin duda yo no estoy de acuerdo en que existan solo tres soluciones en esta Matriz.Realmente usamos estas tres y así nos va.Buscar otras formas nuevas así podremos transformar esa pelota que va y viene en una mas útil.
    Dentro de mi, quizás si no veo estas pelotas, de esta forma sea capaz hasta de erizarlas realmente somos todos nosotros quienes creamos TODO aquí dentro.Yo me enfrento a mi Matriz soy capaz de erizarla,cambiarla…
    Esta Matriz la hacemos día a día,transformar…?
    CON AMOR
    GRACIAS.

  8. Estoy muy de acuerdo con luciérnaga.

  9. ¿Dices que tenemos que elegir entre los tres tipos que describes en tu entrada?, ¿que si elegimos el mierdamatrix tenemos que estar limpios para poder esquivar su mierda?.
    Creo que efectivamente tenemos que esquivar la mierda y para ello tenemos que estar limpios de nuestras inseguridades, porque si no, no podríamos esquivarla, pero también creo que hay otra manera de desahacerse de la mierda que te tira otra persona, que a veces practíco.
    Cuando te lanzan la mierda y no es el momento de esquivarla, porque no quieres hacerlo, lo que quieres es devolversela con creces, mejor guardarla, esperar tranquilamente, sin prisas, el mejor momento para devolversela, hacerlo con paciencia y con tranquilidad sin que se dé cuenta, cuando menos se lo espere para que no la pueda esquivar y, ¡zas!, le lanzas su mierda junto con la tuya, se la lanzas de tal manera que no la puede esquivar porque no la espera y tú te quedas en la gloria, éste es un modo que a mi me va muy bien y lo practíco muy asiduamente y, como he dicho, cuando lo hago me quedo en la gloria.
    Un saludo.

  10. Una gran amiga mía después de observar repetidas veces que el perro de su vecino hacía sus necesidades delante de la puerta de su casa, decidió tomar medidas:
    Recogió la mierda del suelo en una bolsa (como debería haber hecho su vecino) y se dirigió a la casa de éste.
    Allí llamó a su puerta y con una enorme sonrisa le dijo: “He encontrado algo que creo que es suyo”.

    Cuando el vecino abrió la bolsa, quedó tan sumamente sorprendido que no pudo contestar y evidentemente, nunca más cometió ese error.

    La mayoría de las veces, no queremos darnos cuenta del daño que ocasionamos a los demás para favorecer únicamente nuestra propia comodidad, por eso creo que de vez en cuando conviene “devolver amablemente la bolsa”

  11. Genial!!!!!!! No se puede explicar más claro!!!!! Me he reído, he entendido, lo he vivido, me ha gustado la naturalidad de la expresión de la cruda realidad, y comparto esa frustración actual!!!.
    Gracias. No se podía decir mejor y más claro!!

  12. Son pocos los que son capaces de hacer el mierdamatrix en todo momento. Yo al menos reconozco que no lo soy. En más de una ocasión me he visto rodeado de mierda sin saber como he llegado hasta allí.
    No podemos estar alerta siempre para que algún lanzador de mierda nos deje alguna sobre nuestra espalda. Hay veces en las que simplemente aparece ahí de pronto si saber como ni por qué, pero ahí está. Todos tratamos de esquivar la mierda de los demás para que no nos toque y no nos manchemos con ella. Huele, tiene mal aspecto y es desagradable.
    Pero hay veces que simplemente sucede, bien por habilidad del lanzador, bien por un descuido nuestro. En esos casos hay veces en las que nos damos cuenta e intentamos deshacernos de ella, limpiandonos. Pero hay otras en las que por mucho que tratemos de limpiarnos, seguimos oliéndola. Eliminarla radicalmente en este caso es difícil, ya que nos suele pillar desprevenidos, con las defensas bajas, sin muchas armas para la batalla, por lo que suele dejar huella, confundiendose con las otras que ya llevamos encima (creo que todos de alguna manera las llevamos, otra cosa es el uso que hagamos de ellas).
    En ese momento quizá sólo haya que reconocer que o bien hay que soltar lastre para que se vaya con el, o bien hay que convivir con ella, hasta encontrar el lugar exacto donde dándonos un baño nos libremos de ella. Pero en ambos casos hay que soltar, despedirse, liberar, para regenerarse y seguir adelante con menos carga, más libre en definitiva.

    Hace tiempo te escuche hablar de esto y me ha resultado muy útil para aprender a diferenciar cuando alguien esta tratando de traspasarme sus problemas, o como hemos dicho antes de echarme su mierda encima. Cuando eres consciente de que lo que sucede es un problema del otro, entonces somos libres y su lanzamiento ni nos toca.

  13. Buen artículo, me ha parecido muy intesante. Sin embargo, el uso de las metáforas y analogías no me parece del todo apropiado ya que distrae la atención del contenido al continente perdiéndose la esencia del tema tratado.

  14. Me ha parecido muy interesante tu post, sobretodo muy currado.

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