Más sobre la ira

Más sobre la ira

Comparto con vosotros una leyenda japonesa que me manda amablemente Pilar, parecida a la del maestro oriental y que nos ofrece claves sobre la ira y el dominio de nuestras emociones.

Érase una vez un Gran Samurai que vivía cerca de Tokio que, aunque viejo, se dedicaba a enseñar el arte zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que aún era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos apareció por allí, quería derrotar al Samurai y aumentar así su fama. El viejo aceptó el desafío y el joven comenzó a insultarlo, pateó algunas piedras sobre él, escupió en su rostro, gritó insultos contra él y sus ancestros, etc. Durante horas hizo todo lo posible para provocarlo pero el viejo permaneció impasible. Al final del día, sintiéndose ya exhausto y humillado el guerrero se retiró.
Los alumnos, sorprendidos, preguntaron al maestro como pudo soportar tanta indignación y agresión.
-“Si alguien llega hasta ustedes con un presente y ustedes no lo aceptan ¿a quién pertenece el presente?”
– “A quién intentó entregarlo” respondió uno de los discípulos.
– “Lo mismo vale para la injuria, la rabia, la calumnia y los insultos. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los traía consigo” concluyó el maestro.

No nos olvidemos que nadie tiene poder sobre nuestras emociones, a no ser que se lo demos. Y que si algo de lo que el otro dice nos afecta, nos está enseñando que parte de nuestra maestría, todavía, necesitamos mejorar.



  1. NÚMERO PRIVADO Says: junio 16, 2009 at 12:21 pm

    Interesante leyenda Avatar, ya la conocía. A más de uno le vendrá muy bien leerla. Yo me incluyo claro. Porque siempre hay alguien a quien devolverle su propio ‘regalo’ sin ni siquiera abrirlo. Efecto boumerang se llama.
    Llegué a este blog por casualidad y te felicito por él. Espero que no rechaces mi regalo.

  2. Anonymous Says: junio 16, 2009 at 12:27 pm

    Cómo se nota que eres nuevo por aquí NÚMERO PRIVADO, todavía no te has dado cuenta de la cantidad de `regalos’ que se envían unos y otros a través de este blog’? Los más inteligentes ni siquiera los abren. Simplemente Devuelven el ‘regalo’como tú dices.

  3. Anonymous Says: junio 16, 2009 at 7:26 pm

    Estoy de acuerdo contigo
    anónimo, ahora nos vendría de maravilla que volviese ‘Principito’ con uno de sus comentarios ácidos y geniales para acabar con el cuadro y ver realmente lo facil que es generar ira en este blog.
    Disculpame Avatar,no estoy provocando situaciones no deseadas te lo juro.

  4. Anonymous Says: junio 17, 2009 at 10:13 am

    Es una leyenda muy bonita. Lo que ocurre es que hoy dia si alguien te ofende o te injuria y no respondes, haciendo oidos sordos, te aplican el dicho de: “el que calla asiente”, con lo cual no sabes qué hacer. Y en esta vida hay muchas personas que en el ámbito laboral aprovechan cualquier cosa para su provecho: progresar no por méritos propios sino a base de eliminar o desprestigiar a algun compañero/a. Por lo menos esta es mi experiencia.Es muy injusto, porque siempre gana (aunque sea aparentemente) quien aprovechándose de lo que nos enseña la leyenda acaba convirtiéndose en un lider.
    UN ABRAZO A TODOS
    ANÓNIMA

  5. Decía Ortega Y Gasset “Yo no soy sino lo que me parece que soy… Lo demás es magia”.

    Saludos.
    Carla.

  6. Mi experiencia ha sido como el de anónimo: por aplicar en mi vida esta bonita leyenda he sido perjudicada en el ámbito laboral.
    ¡¡Y no quiero que me vuelva a suceder!!

  7. NÚMERO PRIVADO Says: junio 21, 2009 at 11:51 am

    Entonces la pregunta del millón sería ¿Debemos responder a las ofensas y críticas? Teniendo en cuenta que si no respondemos ‘estamos asintiendo o admitiéndolas’ tal y como dice el anónimo anterior. O debemos mejor no hacer ni caso y dejar que las críticas y las ofensas injustas circulen libremente de boca en boca a sabiendas de que es cierto el refrán que dice: ‘calumnia, calumnia que algo queda’
    ¿Qué es mejor?

  8. Hola nº privado, ante esa pregunta cabría hacerse otra “¿es más importante lo que piensen los demás de mi o lo que piense/opine yo mism@?”. Es cierto que los comentarios y críticas pueden hacernos daño, pero ahí, deberíamos preguntarnos por nuestro ego, autoestima… (y yo la primera); precisamente la autoestima es aceptarse y valorarse, aún sabiendo que no somos perfectos, y esto implica que no le podemos gustar a todo el mundo. Quizá el truco de manejar la ira radique ahí, en la aceptación de que a pesar de no gustarte a “tí” pueda respetarlo y seguir amandome a mí misma, e incluso a “ti”. Eso sí, si “tu” no me respestas estoy en mi derecho de alejarme de tu compañia. En definitiva, cada uno somos los responsables de nuestras decisiones/actos, por mucho que nos empeñemos en echarle la culpa al resto de nuestro entorno (os lo dice una que ha tenido esa creencia mucho tiempo y que esta haciendo un gran esfuerzo por cambiarla). “Yo soy lo que me parece que soy” por mucho que los demás quieran que yo crea que soy algo, al final soy yo la que tengo el poder de construir lo que quiero ser.
    Si las calumnias y mentiras van de boca en boca, quien no te quiera bien, realmente ¿que más te da? si va a seguir pensando lo que quiera, “es lo que quiere creer”, y quien bien te quiera, hablará contigo y te dará la oportunidad de dar tu versión.

    Saludos.

    Carla.

  9. EL PRINCIPITO... (ha entrado de puntillas) Says: junio 21, 2009 at 12:26 pm

    Ahora que no anda por aquí el amigo Avatar, voy a entrar de puntillas en su blog antes de que me dé el hachazo, me ponga las esposas y me encierre en el calabozo como es su costumbre…

    En primer lugar os diré que la culpa de que existan criticones e injuriadores es de aquellos que les escuchan, escuchar a un injuriador es darle la oportunidad y la fuerza para que lo siga siendo.
    En mi experiencia profesional cada vez que encuentro a alguien que critica a otro ‘alguien’ empiezo a desconfiar del criticón y no del criticado. La primera pregunta que me vienen siempre a la cabeza es ¿Qué tendrá éste o ésta que ocultar para criticar tanto a los demás?

    No hay nada que me produzca más desconfianza que un criticón o un injuriador, porque lo mismo que injuria a los demás puede hacerlo mañana conmigo.
    Así que a los criticones prestadles poca atención si queréis desmantelarles y evitar que mañana os critiquen a vosotros mismos.

    Para Mod, Demófila, Avatar, todos los anónimos que hacéis referencia a mis comentarios, mi querida Julieta y demás que queráis contactar conmigo (como lo prometido es deuda) podéis hacerlo en: psico-principito@hotmail.com

    Siempre a vuestros pies.
    EL PRINCIPITO

  10. YO SOY AQUEL Says: junio 21, 2009 at 3:08 pm

    Muy acertado por tu parte PRINCIPITO, pero yo añadiría que además con demasiada frecuencia las críticas, acusaciones o las injurias que hacemos sobre los demás, van siempre encaminadas a exculparnos a nosotros mismos, a que no se nos atribuya ninguna responsabilidad, a que nos liberen de toda culpa y a que nos acaben dando la razón y, MUY IMPORTANTE: las críticas e injurias que hacemos de los demás siempre tienen mucho que ver con nuestros propios intereses y con la defensa de los mismos.
    ¿Por qué será?

  11. Muy interesante el debate sobre las criticas que habéis iniciado y, la verdad, es que no tengo mucho que añadir porque lo habéis dicho todo.

    En mi opinión tenemos que diferenciar dos cosas, como me sienta a mi la crítica y como actúo hacía el exterior.

    Con respecto a lo primero, las criticas son una increíble oportunidad para mejorar y por lo tanto son un regalo. Hay gente que dice que hay criticas constructivas y destructivas, yo creo que sólo hay críticas constructivas (las que nos ayudan a mejorar) y criticas nulas (las que no nos aportan nada), las criticas destructivas no existen porque nadie tiene capacidad para destruirnos, a no ser que nosotros le dejemos. Con eso volvemos a la idea que ya hemos desarrollado en otros post que mantiene que todo lo que nos duele o nos molesta tiene que ver con nuestras propias heridas y no con lo que nos dice el otro. Así que si una crítica me duele ya es constructiva porque me da la oportunidad de observar donde están mis heridas.
    Las únicas críticas destructivas son las hechas en tercera persona, que destruyen la confianza mutua de los que critican y escuchan, como apunta principito.

    En relación al segundo tema, lo del que calla otorga creo que no tiene validez cuando se trata de críticas absurdas, más bien el que calla muestra la seguridad del que no necesita defender nada. Ahora bien, si una mentira puede perjudicarnos creo que es una muestra de respeto hacía uno mismo poner sobre la mesa los hechos y nuestra realidad, pero ojo, no desde la defensa y la rabia (eso indica inseguridad, que nos ha afectado y por lo tanto que algo hay) sino desde la razón y los hechos. Si lo que dices es mentira, yo lo rectifico o muestro mi desacuerdo tranquilamente y ya está. Si estamos en una empresa en la que los jefes lideran a sus equipos basándose en rumores y mentiras sin escuchar o sin tener criterio propio no creo que salir de esa empresa sea una pérdida muy grande porque no creo que fuésemos a llegar muy lejos en ella y, si lo hiciésemos, sería a costa de pagar un precio muy alto. Así que incluso en tiempos en los que encontrar trabajo es difícil, seguro que vendrá algo mejor.

    Siguiendo al dr. Miguel Ruiz en su libro “Los cuatro acuerdos” seamos impecables con nuestras palabras, no nos tomemos las cosas personalmente, no critiquemos y hagamos siempre lo máximo posible (ni más ni menos). No podemos controlar lo que hacen los demás pero somos dueños absolutos de lo que hacemos nosotros.

    Un abrazo y gracias a todos por vuestras aportaciones.

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