La luciérnaga

La luciérnaga

La noche cayó sobre el bosque y ésta era la señal que esperaba nuestra amiga la luciérnaga para salir de su letargo y recorrer la espesura de la maleza.

Pero esta vez se sentía diferente, su cuerpo estaba alborozado y vibraba como nunca antes lo había hecho. Era la llamada de la naturaleza que le pedía a gritos salir a buscar quien bailase con ella la danza de la vida y dar continuidad a su especie.
De pronto… la vibración se hizo incontrolable y un haz de luz fosforescente envolvió todo su cuerpo.

Encendida por su propia bioluminiscencia interna aquel espectáculo seguro resultará demasiado tentador para sus compañeros que pronto alzarán el vuelo para acercarse a ella tratando de ser los elegidos.

Sin embargo, tanta luz en medio de la oscuridad de la noche no pasó tampoco desapercibida para una seseante víbora que serpenteaba precisamente por allí.

Excitada la serpiente empezó a perseguir a nuestra pobre protagonista en una lucha sin cuartel. La luciérnaga se resistía a su cruel destino e intentando zafarse a la carrera, pero sus patitas no competían ni de lejos con el ágil reptar de aquella víbora. Metro a metro, su depredador iba ganando terreno a una presa cada vez más exhausta hasta que ya las fuerzas le fallaron y se rindió a la evidencia de una muerte segura.

Sin embargo, antes de que la serpiente pudiese aprisionarla en un abrazo mortal todavía tuvo tiempo de revolverse para, mirándola a los ojos, preguntarle:

¿Por qué me persigues? ¿Por qué deseas matarme? yo no te hecho ningún mal y ni siquiera pertenezco a tu cadena alimenticia.
Entonces….¿¿¡¡Por qué deseas devorarme!!??

Y la serpiente respondió seseante… ¡¡PORQUE NO SOPORTO VERTE BRILLAR!!

Y según dijo esas palabras vió su propio imagén reflejada en la luz de la luciérnaga.
No sabemos muy bien si la víbora, al ver su esencia reflejada en aquel ser descubrió su propia luz y agradeció a la luciérnaga con lágrimas en los ojos el regalo o si al descubrir su propia luz se asustó tanto que mató a la luciérnaga en aquel mismo momento para apagar a la vez luz y reflejo… lo que si sabemos es que aquella víbora tuvo en aquel instante una oportunidad de romper el estigma que le habían colocado y descubrir su verdadera identidad y deseamos de corazón que pudiese aprovecharlo, pero eso no depende de nosotros, ni de la luciérnaga y su luz sino sólo y exclusivamente de ella… y seguro que la vida que es generosa le ofrecerá, de necesitarlo, una segunda oportunidad, ¿la aprovechará?



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