Hay amores que son inquebrantables, más allá de si pueden o no pueden ser

Hay amores que son inquebrantables, más allá de si pueden o no pueden ser

Quizá la clave del amor es tan sencilla como simplemente amar.

Hay personas a las que amas profundamente, sin un motivo consciente, en las que sientes que el amor es, y es inquebrantable.

Pero tan importante como eso es también el amor a uno mismo y si por las circunstancias que sean, de aprendizaje, diferencia de valores, kármicas, heridas del corazón que se reabren con el encuentro y no pueden ser curadas, la distancia, el desamor, la muerte… no puede ser, con la misma sencillez con la que se ama, aunque con mucha más generosidad y dolor, hay que saber soltar.

Porque es mucho menos amoroso, especialmente hacia nosotros mismos pero también para la otra persona, mantener una relación que destruye que soltarla con amor. Y es que una relación es un pacto sagrado entre dos almas para estimularse a evolucionar y crecer, no puede estar parada, en cuanto una relación en vez de estimularnos a crecer nos limita, cuando en vez de ayudarnos a evolucionar nos estanca, se vuelve inevitablemente destructiva y el dolor que genera es el aviso para reformularla y volverla a su sentido original.

Si hay alguna posibilidad de que lo que no puede suceder ahora suceda en algún momento es porque cada una de las partes implicadas en la relación (y no me refiero solo a las de amor) ha tomado la firme y exclusiva responsabilidad de curar sus propias heridas, karma, miedo o adicciones. Tratar de salvar al otro, a parte de ineficaz, es una auténtica falta de respeto. Cuando una persona se pone a intentar salvar a otra muchas veces lo hace desde la mejor de las intenciones, otras solo por el miedo a perder a esa persona o quedarse sola, pero a la vez de transmitirle su intención amorosa también le esta diciendo, a un nivel más profundo, “no confío en que tú puedas resolverlo sola como adulta” y eso ¿empodera o limita a la otra persona? Y ya hemos visto que pasa con una relación cuando limita.

A veces el mayor acto de amor es darle al otro el espacio para hacer su proceso, mientras nos dedicamos plenamente nosotros a hacer el nuestro. Con la confianza en que si la vida nos ha puesto en esa situación particular es que todavía nos queda camino por recorrer en nuestro crecimiento, que normalmente tendrá que ver justo con aquello que nos provoca dolor de la actitud del otro.

Amar a una persona es aceptarla, estimularla y apoyarla a crear la mejor versión de sí misma, aunque esa versión no sea la que más nos convenga o la que mejor oculte nuestros miedos, o precisamente por esto, porque al desatar nuestros miedos nos permite enfrentarnos a ellos y superar la tiranía y los limites que ponen a nuestra vida.

Ocurra lo que ocurra, que sea la libertad y el amor lo que guíe tu vida, no el miedo.

Antonio de Dios González

 

 



  1. No hay que aprender a amar, ese aprendizaje lo traemos escrito ya, hay que aprender a no sentir emociones negativas, algo mucho más fácil de lo que parece y menos dañino para nosotros mismos.

    Respetar al otro sin juzgar, sin temor, sin maldad, etc convierte sl otro en nuestro maestro; nos ayuda a crecer y nos hace sentir bien.

    Todo está escrito, solo hay que dejar fluir la vida sin enfocarse en “lo mal que nos va” y “la mala suerte que tenemos”. Es mucho más productivo enfocarse en la positivo que atraemos siendo nosotros mismos con nuestras virtudes y defectos. Cuando el resto del mundo ve a ese ser humano en su desnudez, lo valora y admira mucho más. A todos nos gusta la verdad sin máscaras.

    Namasté

  2. Es tan cierto. .. tenemos el problema de proyectar sobre los demás nuestros miedos e inseguridades por no querer aceptarlos…

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