El despertar de la primavera

El despertar de la primavera

La primavera es un precioso momento para despertar la grandeza que reside dentro de nosotros. Muchas veces, demasiadas, nos conformamos con sentirnos seguros, con no destacar sobre la mediocridad que nos rodea porque hemos aprendido lo hostil que son las personas que viven esclavas de sus limitaciones con aquellas que manifiestan su libertad.

Pero más peligroso aún que las agresiones externas es renunciar a nuestra esencia, una esencia de libertad y poder que late en nuestro interior y que si no manifestamos deja su espacio en nuestro corazón al miedo, con sus pensa-mientos y sus limitaciones.

Tenemos derecho a vivir una vida plena, tenemos derecho a expresar lo mejor de nosotros mismos, tenemos derecho a sentirnos conectados con lo que somos. La vida nos pone delante ciento y una distracciones, es nuestra responsabilidad recuperar nuestro poder individual y regalarle al mundo nuestra grandeza, solo así podremos sentir paz interna, solo así podremos sentir que cada instante de nuestra vida es lo que está llamado a ser.

Como seres vivos estamos en continuo crecimiento, estancarnos es rechazar lo que nos hace humanos y cuando rechazamos lo que somos la ansiedad, generosa, toca nuestra puerta para obligarnos a no conformarnos, para recordarnos que tenemos los recursos necesarios para construir una vida plena y que hasta que no la desarrollemos no dejará de recordarnos que somos libres y poderosos.

Hay demasiadas personas que viven un permanente invierno, que cuando llegan los primeros rayos de sol a tocar su corazón, a estimularles a que se abran a todo su potencial, lo que hacen es cerrarse más. Y es que, como decíamos anteriormente, cuando no creamos todo nuestro potencial somos invadidos por el miedo, éste hace que nos cerremos y cuanto más nos cerramos menos expresamos nuestro potencial lo que hace que el círculo vicioso de la insatisfacción vuelva a comenzar. Entonces, impotentes, tratamos de buscar a alguien que nos rescate de tan fatal destino sin darnos cuenta que nadie puede hacer ese proceso por nosotros. Nadie puede darle un sentido a nuestra vida, somos los únicos responsables de nuestro bienestar y cuando lo ponemos en manos de los demás, o bien estamos llamando a gritos al abuso o bien ahogamos a la otra persona, que ya tiene suficiente responsabilidad con construir su propia vida.

Es por eso que os invitamos a aprovechar la fuerza que nos da la primavera para despertar a una vida más plena, más conectada con nuestra misión y propósito en la vida, porque aquí nadie sobra, cada persona ha venido para ofrecerle algo a la vida y los que cumplen con su cometido son compensados con creces.

Hoy es un buen momento para elegir entre la plenitud o el miedo.

Sabemos que no es fácil y eso no nos asusta, porque las cosas grandes no tienen por qué ser fáciles, porque si así fueran, seguramente, no las apreciaríamos, así de curioso es el ser humano, si es difícil nos quejamos por ello, si es fácil no lo valoramos, estamos atrapados por eso es necesario tomar una decisión consciente de cambio. Igual que solemos valorar aquellas cosas que son únicas, convirtámonos nosotros mismos en únicos para que así podamos valorarnos y sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Renunciemos a la obligación de satisfacer las necesidades de los demás, renunciemos a tener como objetivo el ser aceptados, para poner en el número uno de nuestras prioridades aquello que es importante para nosotros y ¿qué puede ser más importante que honrar nuestros talentos desarrollándolos y ofreciendo un servicio a los demás con ellos? Una cosa es servir a los demás desde nuestra libertad y otra muy distinta es ser esclavos de su aceptación.

Al final de la vida lo que cuenta es el volumen de amor que hayamos generado. Por eso es hora de abrir nuestro corazón, de darnos cuenta que la capacidad de amar es un regalo que cada uno de nosotros lleva dentro y que es una fuente inagotable cuyo flujo solo depende de lo abiertos y lo comprometidos que estemos con mantenerla siempre fluyendo. Y no estoy hablando del amor romántico hacía una persona en particular, que también, sino al amor por todo. Al compromiso de realizar cada acción de nuestra vida con amor, de tomar decisiones desde unos valores sólidos y definidos que guíen nuestra vida. De ser capaces de hacer lo correcto aunque sea difícil, que las personas de nuestro alrededor puedan cultivar la confianza en nosotros porque saben cuales son los principios que nos guían.

La vida nos pone a prueba, nos exige que abramos nuestros pétalos aunque eso nos exponga, nos pide valentía para vivir intensamente porque no hay peor muerte que estar muerto en vida. Despertemos a la luz que nos rodea y enfrentemos nuestros miedos y nuestras sombras, abramos puertas y ventanas para que el calor del sol inunde cada uno de los rincones de nuestra casa y cuando salgan nuestros miedos, abracémoslos con el mismo amor que hemos decidido que gobierne nuestra vida. Donde hay amor no hay miedo, decíamos hace años en otro post, donde hay luz no puede haber oscuridad, donde hay decisión hay libertad. La libertad es lo que en última instancia define al ser humano, como decía Viktor Frankl no podemos decidir las circunstancias de nuestra vida, pero si podemos decidir la manera que vamos a enfrentarnos a ellas. O en nuestras palabras, no tenemos ningún poder sobre el estímulo pero elegir la respuesta es nuestra libertad y responsabilidad últimas.

Así que no dejemos al azar nuestro destino, cojamos un cuaderno y con plena consciencia y compromiso con nuestro destino proclamemos al Universo, especialmente a ese que reside dentro de nosotros y nos ofrece el poder ilimitado para construir nuestra vida, lo que deseamos manifestar en nuestra vida, lo que deseamos que nazca en esta primavera recién estrenada y que tus deseos se materialicen en la realidad, tal y cómo deseas o con la confianza de que Dios siempre escribe recto aunque a veces lo haga con renglones torcidos.

Namasté



  1. María José Says: abril 4, 2016 at 9:16 am

    Bravo Antonio!!! Que renazcan todas esas mariposas que dan color a nuestra primavera. Qye este año, en esta mágica estación,salga lo mejor de nosotros. Apoyemos este movimiento, donde hay amor no hay miedo!!!

  2. Cualquier época es perfecta para despertar, esto es “darse cuenta de que estaba dormida” , dejar de hibernar para abrir nuestra mente a la primavera y saber encontrar en ella todo el potencial que guardamos dentro.Para ello hay que caer y caer como lo hizo “Alicia en el país de las maravillas”,descenso que nos hace encontrarnos con nuestro yo más profundo, nuestro inconsciente.

    La vida nos guía, nosotros solo tenemos que mantener los ojos bien abiertos para seguir el camino adecuado y no perdernos.“Siempre llegarás a alguna parte, si caminas lo bastante”, decía el gato de Cheshire en el cuento.En ocasiones, hay que dejarse guiar por estos excelentes compañeros que aparecen en nuestra vida “por casualidad”, en el mmento justo.

    Observar nuestro día a día para descubrir y evitar la monotonía, -“El Sombrerero” con su rutinaria “hora del té”-.Caminar sin prisas, evitando parecernos al famoso “conejo blanco” corriendo de un lado para otro sin saber muy bien para qué.

    Y para ello conviene despojarnos de nuestra parte narcisista, rígida y controladora:”La Reina de Corazones”, quien resuelve los problemas, pequeños y grandes, mandando decapitar a todo el que ose ofenderla; en lugar de agradecer el aprendizaje que nos muestran los demás.

    Excelente en este post el símil entre las estaciones y el momento propicio para despertar: AHORA.

    NAMASTÉ

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