Día 30 de la cuarentena. Diálogos sobre el Amor

Día 30 de la cuarentena. Diálogos sobre el Amor

Se cree que un “no puedo vivir sin ti” es una gran declaración de amor. Pero amar de corazón es quizá el acto que más se acerca a prescindir de las necesidades del ego así que no puedes amar a alguien de verdad mientras no puedas vivir sin esa persona. Porque si no puedes vivir sin ella… ¿todo lo que le ofreces se lo ofreces para ella o para no morir tú? ¿Le ofreces tu amor desde tu centro o desde el miedo a que te abandone? ¿Puedes dar libertad si sin ella te mueres? 

Quizá la mayor declaración de amor sería “puedo vivir bien sin ti, pero elijo vivir contigo porque contigo la vida brilla más, podemos acompañarnos e ir un paso más lejos en nuestro crecimiento, el camino es simplemente más hermoso compartido contigo”. 

Lo contrario del amor es el miedo y el miedo hace que la mente te engañe y que creas que estás amando apasionadamente cuando lo único que haces es amarte a ti mismo. Porque… ¿quien no mata por  aquello sin lo que no puede vivir? El amor es mucho más que un impulso de supervivencia, cuando estamos en peligro vital nuestro cerebro emocional toma el mando para sobrevivir y nuestro cerebro racional simplemente justifica así que mientras no pueda vivir sin ti jamás sabré si te amo libre y generosamente o solo porque un programa inconsciente me obliga a ello para mi propia supervivencia. 

“Te necesito” parece también una declaración de amor, pero solo hará sentir bien a una persona dependiente que se asegure así la presencia del otro, no porque me elige libremente sino porque me necesita, porque no tiene opción ¿Quien puede sentirse bien ante la esclavitud del ser qué ama? ¿Qué parte de nosotros se siente segura cuando alguien “me necesita”, la amorosa o el miedo? Y como lo que es arriba es abajo, si donde hay amor no puede haber miedo donde hay miedo no puede haber amor. 

Esta claro que la relación de pareja siempre tiene apegos, no hablo de caer en esa tendencia del new age del no apego, que la mayoría de las veces es una defensa más del ego, un bypass espiritual. La clave es, como diría Sandra Fernández, apegarte con conciencia, siendo consciente de tu necesidad de la presencia de la otra persona sin caer en el egoísmo inconsciente del que hablábamos antes. Es permitirnos la experiencia humana del amor, con su pasión y su deseo desbordante de la presencia del otro, pero no hasta el autoengaño de estar creer que amo al otro cuando simplemente estoy manejado por mi miedo. Es no perder el desde donde amas y para qué amas, es ser capaz de traspasar tu necesidad y superarla cuando empieza a ser destructiva en vez de constructiva.

El amor es desde el deseo, desde la elección libre y consciente. Cuando hago algo por amor es porque se que a esa persona le hace bien y lo que le hace bien me hace bien a mi, pero por unos instantes en mi vida yo soy secundario, es mi corazón libre el que prioriza al otro. El para qué es para el bienestar del otro, para aumentar la calidad de su experiencia vital.  Cualquier otra cosa es apego insano no amor, aunque nuestra mente carenciada no sepa diferenciarlo o incluso los confunda la mayoría de las veces. 

Solo puedo amar a otra persona si antes me amo a mi mismo porque nadie puede ofrecer lo que no tiene, así que si yo me amo plenamente ¿qué necesito? Desde el amor elijo, desde el amor disfruto, desde el amor cuido… con libertad porque desde el amor yo ya me siento pleno y vivo y puedo acompañar la vida de otro ser humano que también es completo.

Antonio de Dios González

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Próximo lunes 27 de febrero conferencia “Calidad frecuencial en el amor” enel FNAC del C.C. La Cañada  (Marbella)



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